El Masaje Infantil

  • 6/7/2010 2:37:43 PM
  • Bebe

El masaje infantil es la viva voz de la humanidad, del amor por el otro, de la complicidad de un momento de intimidad. Su objetivo fundamental: el amor, los afectos y la formación de vínculos, para que los niños y niñas del mundo sean amados, valorados y respetados.
El masaje infantil es un arte muy antiguo y forma parte de muchas culturas del mundo. Éstas le han dado su propia razón de ser, según sus creencias y necesidades. Algunas lo hacen para facilitar el crecimiento del bebé, para que su cuerpo se desarrolle vigoroso, esbelto y elástico. Otras lo incluyen en su ritual de iniciación e incorporación al medio. Algunas para ayudar a que el cuerpo, mente y espíritu del bebé se complementen. Aquí, en Venezuela, la cultura yecuana lo aplica como un inicio de intercambio energético entre el niño y quien lo cuida. Los yecuanos consideran que cuando existe un estrecho contacto físico las energías del cuerpo del bebé se mantienen en equilibrio.
Después de muchos estudios, investigaciones y acción propia, en los años setenta, una mujer norteamericana llamada Vimala Schneider crea la asociación internacional de masaje infantil.
Ella diseña un programa que incluye cuatro metodologías: la sueca, la hindú, reflexología y yoga. Estos cuatro componentes forman una unidad que conforma el masaje infantil. El masaje infantil aporta salud y bienestar al bebé y a los padres. Favorecen tanto a bebés con desarrollo normal como a prematuros, a bebés con necesidades especiales, expuestos a drogas y otros. Del mismo modo, a padres biológicos pero también a adoptivos, a adolescentes y a las madres con depresión postparto. Se ha demostrado en estudios científicos los beneficios del masaje. Estas investigaciones concluyen que estos niños han ganado peso más rápidamente, mejoran la capacidad de auto-organización y muestran un mejor desempeño en las escalas de evaluación del desarrollo y su estadía en los centros hospitalarios es más corta.
El masaje favorece fisiológica y psicológicamente a los bebés y a sus cuidadores. Los beneficios se dividen en cuatro grupos: estimulación, que incluye todos los sistemas fisiológicos (nervioso, respiratorio, inmunológico, gastrointestinal y endocrino); relajación, liberación e interacción; alivio; y establecimiento y fortalecimiento de vínculos afectivos.
Por razones didácticas cada grupo se explicará por separado, pero siempre teniendo en cuenta que cada uno esta íntimamente relacionado con los demás.
En cuanto a estimulación, cabe recoger del libro Masaje infantil, de Vimala Schneider, las opiniones de los profesionales e investigadores: “La estimulación cutánea es, de hecho, esencial para un correcto desarrollo orgánico y psicológico. Cuando se preguntó al Antropólogo Ashley Montagu su opinión sobre el masaje infantil, su comentario fue el siguiente: «La gente no se da cuenta de que las primeras comunicaciones que recibe un recién nacido, el primer lenguaje de su desarrollo, se realiza a través de la piel. Si uno fuera conciente de este hecho ofrecería inmediatamente al niño toda la estimulación cutánea necesaria. La estimulación sensorial natural del masaje acelera los procesos de mielinización y del sistema nervioso». Las investigaciones actuales muestran resultados similares cada día, lo que confirma algo que una tradición milenaria ya nos había dicho: «los bebés precisan un contacto amoroso». Lawrence Schachner, profesora del departamento de dermatología y cirugía cutánea de la Escuela de Medicina de la Universidad de Miami, dice que el contacto cutáneo puede ser positivo en aquellos niños con alteraciones de piel tipo eccema. «Además mejorar la interacción progenitor-bebé. La doctora Tiffany Field fundadora del Touch Research Institute de Miami, dice: «Nuestras investigaciones sugieren que el contacto cutáneo es tan importante para bebés y niños como el comer o el dormir». Ella señala que un tacto amoroso produce cambios fisiológicos que ayudan a los bebés a crecer y a desarrollarse, que estimulan los nervios en el cerebro y que mejora el sistema inmunitario. Un informe del Families and Work Institute afirma que durante los primeros tres años de vida se forma la amplia mayoría de conexiones entre las células del cerebro. Concluye diciendo que una interacción amorosa, como el masaje, puede afectar positivamente al desarrollo emotivo del niño y su capacidad de manejar el estrés en la edad adulta”.
La relajación es, digamos, la parte opuesta y, a su vez, complementaria de la estimulación. El estado óptimo para aprender es “alerta tranquila”, pero cuando se recibe demasiada estimulación, los bebés van pasando a la llamada “alerta activa”: el momento en que comienza a darnos señales de incomodidad o displacer y allí intervenimos y le ayudamos a relajarse; de lo contrario, el aprendizaje se bloquea y empieza el desequilibrio. Una manera de enseñar al bebé a relajarse es a través del tacto y la voz. Poco a poco, el o ella sabrá que existe una manera de disminuir su tensión y liberarse.
La liberación está muy unida a la relajación. Cuando nos relajamos, facilitamos la descarga de las tensiones acumuladas, ya sean físicas, psíquicas o emocionales. Mediante el masaje podemos facilitar esa liberación.
Tocando, abrazando y meciendo, acompañamos al bebé al descanso y le ayudamos a dormir. Pero hay otro tipo de liberación que también podemos facilitar con el masaje y el tacto: se trata de la liberación emocional, que el bebé sólo puede expresar a través del llanto. Esto sucede generalmente en horas de la tarde o de la noche, cuando los bebés están tan cansados o sobrestimulados que comienzan a llorar sin ninguna razón aparente. Una vez comprendido este llanto, nos resultará mucho más fácil permitir su liberación.
A través de movimientos específicos, adecuados y aplicados en la dirección correcta, se produce alivio a malestares como gases, estreñimiento, congestión nasal y de pecho o encías congestionadas a causa de la aparición de los primeros dientes.
El masaje infantil tiene todos los elementos necesarios para establecer y fomentar los vínculos afectivos. Durante el masaje, el bebé entra en estrecha relación con los padres. Te mira, te oye, te huele y te siente. El proceso de vinculación se ve altamente favorecido con estas reacciones. El bebé se comunica y responde a través de miradas, sonrisas, movimientos y vocalizaciones. Se establecen, así, puentes tangibles en los cuales el afecto circula en ambas direcciones.
En resumen, podemos señalar los beneficios para los niños:
Establece y fomenta los vínculos afectivos Les da seguridad y confianza Favorece la comunicación
Les ayuda a conocer su cuerpo
Les enseña a relajarse y les proporciona un sueño más largo y de mejor calidad
Potencia y mejora sus sistemas inmunológico, neurológico y endocrino Beneficia sus sistemas digestivo, respiratorio y circulatorio

Los beneficios para los padres:
Desarrollan la autoconfianza
Centran su atención en las fortalezas de sus hijos más que en sus debilidades
Detectan y responden eficazmente a los mensajes no verbales del bebé Les ayuda a relajarse
Les concede un valioso tiempo para estar con sus hijos
Constituye un momento de diversión
Incrementa las habilidades para ayudar a sus hijos en el futuro
Fomenta la interacción

Por fortuna, los hombres se implican cada vez más en la crianza de sus hijos. Cada vez encontramos más padres asistiendo a las clases de masaje para bebés. Los padres hoy día se animan a explorar su capacidad de ternura y buscan sus propios recursos para hacerse cargo de las demandas de sus hijos, disfrutando así plenamente de la paternidad y favoreciéndose de los beneficios del masaje infantil.

Lic. Virginia Latouche de Levy
Instructora certificada de Masaje Infantil
IAIM- AEMI –IMUSA –AVMI
Curso de Masaje Infantil
www.yogashala.com.ve
masajebebes@gmail.com
O426–5361010

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