El Niño que no come

  • 5/13/2008 11:21:45 PM
  • Bebe

Y menos lo harán, si en los controles el pediatra aprecia que el niño crece y engorda lo que se considera normal. Si su peso y talla van continuamente aumentando de acuerdo a los estándares del país, podríamos afirmar que el niño tiene el apetito adecuado para su edad y momento.

Hay un período especial que es el que va desde 18 a los 24 meses y entre los 5 y 6 años en el que los niños comen menos, con períodos largos en que parece como si no comiesen nada. Engordan 1 ó 2 kilos al año, es decir, la curva evolutiva del peso se aplana. Disminuye en un 20 a 30 porciento sobre lo que venía siendo habitual hasta entonces.

En las edades que antes les mencioné los niños descubren el mundo que los rodea y muestran su interés por él. Sentimiento este que se sobrepone de cualquier otro, incluso sobre el apetito. Pueden deducirse que, en ese período, las necesidades alimentarías serán menores y así deben entenderlo los padres y no forzar a los hijos a que coman más y más. Hay dos cosas básicas que hemos de evitar: la primera el que se coma entre comidas y la ingesta excesiva de leche. Llevan, ambas, a que a la hora de comer adecuadamente no se haga así por cuanto ya hemos saciado el apetito.

La variedad en la alimentación facilitará el desarrollo del niño y el buen funcionamiento del organismo. La leche es un gran alimentos para los lactantes (es decir los que lactan, los que toman leche). Pero luego, ya no debe ser nuestro alimento básico y hemos de cubrir los cuatro grupos existentes. No es bueno que fuercen al niño a que coma nuevos alimentos y sobre todo a que prueben sabores. La mayoría de las veces el niño los rechazará.

No fuercen a su hijo para que coma, y sobre todo determinados alimentos, por cuanto les llevará a una pelea continua con él. Esta guerra padre-hijo hace que sus relaciones sufran un importante deterioro. Y hemos de tener presente la época tan importante que está viviendo el niño. Entiendan lo deseable que es quiero descubrirlo todo y ofrézcale explicaciones coherentes, verdaderas y entendibles. Dense cuenta, en la observación diaria de reacción ante las cosas, que el niño es un explorador nato e intentará probarlo todo. No les fuercen, déjenselos descubrir a ellos. Déjenle escoger a él entre la cuchara o tenedor para llevar la comida a la boca y busquen que la posición en que se sientan para alimentarse sea la correcta. El rechazo a la comida también puede deberse para llamar la atención o afirmar su independencia.

Pueden estar seguros que si un niño deja de comer a una determinada hora lo compensará en la siguiente. Respeten al niño y a su inteligencia. En otras ocasiones y ante el temor a que no se alimenten bien, los padres ponen en marcha la técnica de premios, castigos, amenazas, sobornos … para lograr que coman algo. Mala actitud ésta ya que va a influir muy negativamente en la ingesta de alimentos y, sobre todo, en la relación entre hijos y padres. Otra cosa a tener presente es el ejemplo que damos los padres en la mesa. Si actuamos de mala gana o rechazamos determinados alimentos de forma brusca, seremos imitados por nuestros hijos, perpetuándose así la mala actitud. Evitemos, a la hora de la comida, las discusiones y seamos tolerantes los unos con los otros. Por Dr. Manuel A. Rodriguez Lanza

Tomado de: Cyberpediatra
 

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