La mayoría de las enfermedades que contraerá tu hijo en sus primeros años de vida serán infecciones respiratorias, y la más frecuente, el resfriado. Un resfriado es una infección viral que afecta al tracto respiratorio superior.
Sus síntomas nos suenan a todos: nariz con destilación o congestionada, estornudos, dolor de garganta, voz ronca; tos; fiebre, y ojos llorosos o lagañosos. Los niños tardan anos en aprender a sonarse la nariz, así que pronto entenderás porque hay madres que dejan a sus hijos llenos de mocos.
En la niñez, es normal tener de seis a ocho constipados por años, con más frecuencia en los meses invernales. Lleva mucho tiempo conseguir inmunidad a los refriados, porque son miles los provocan. Por lo tanto, cabe esperar un resfriado cada tres o cuatro semanas durante los meses de octubre a marzo. Es sin embargo un mito que un resfriado puede contraerse por haber pasado frio: el virus se dispersa en minúsculas gotitas por el aire cuando la gente tose o estornuda, y también va de una persona a otra por el contacto de las manos. Cerciórate de que todos los miembros de la familia se lavan las manos.
Lo que Puedes Hacer:
- Dale a tu bebé gran cantidad de líquidos y muchos mimos. Tu hijo no se querrá despegar de ti y perderá las ganas de comer. - Trata los síntomas como la fiebre y la obstrucción de nariz (ponle gotas salinas nasales) y estará mejor alrededor de una semana. - Trata (o, aun mejor, previene) los labios resecos y agrietados, aplicándoles vaselinas. - Aplica una crema descongestionándote en su pecho o rocía con un descongestionante líquidos su cuna - En una atmosfera seca, cuesta más inhalar. Pon una toalla mojada junto a un ventilador.
Llévalo al Pediatra si:
- A tu bebé no le baja la fiebre y esta irritable. - Su respiración es sibilante o dificultosa, o le duelen los oídos (los niños con dolor de oídos suelen restregarse las orejas o tirar de ellas y se encuentran muy molesto). - Rehúsa beber líquidos.