En realidad, lo mejor es tener paciencia, pues todos los niños, antes o después, acaban durmiendo bien; sólo hay que darles su tiempo.
Ten en cuenta que hasta los 3 meses su cerebro no está preparado para distinguir el día y la noche. El hecho de que tengan despertares frecuentes es una garantía para él, pues así recibe alimentación y cuidados. No obstante, puedes seguir algunos trucos para ayudarlo a conciliar el sueño:
1. Acuesta al bebé cuando aún esté despierto, pero empiece a mostrar signos de incomodidad. Si está demasiado cansado, le costará más dormirse.
2. Un baño relajante, seguido de un masaje y una toma en una habitación tranquila y oscura también puede ayudarle a coger el sueño.
3. Intenta hacer el mínimo ruido durante la toma nocturna. Lo mejor es una luz de baja intensidad y no espabilarlo ni jugar con él en esos momentos.