5 Estrategias que te Ayudarán a Evitar las Rabietas en tu Pequeño

Es muy común que los niños sufran ataques de rabietas, y es aún más común que como padres los asociemos a una mala crianza. Sin embargo, debes saber que esto no siempre es así y que existen algunas estrategias que te ayudarán a evitar que tu hijo sufra rabietas inesperadas.

Recuerda que ser madre no es una actividad o labor que te enseñan en ningún manual especializado y que cada experiencia es única y diferente. Aun así existen algunos consejos útiles como los que te presentamos a continuación para que manejes y evites las rabietas en tus pequeños.

1. Asegúrate que el Niño Duerma lo Suficiente. El sueño es fundamental, durante el sueño nuestro organismo se regenera, recuperamos fuerzas y, sobre todo, alejamos el mal humor. De hecho, el sueño es una especie de “reset” durante el cual las experiencias anteriores se consolidan en la memoria pero pierden una parte de su impacto emocional. Por eso, cuando los niños tienen sueño, se muestran más irritables, incómodos e hiperactivos, y también son más propensos a tener una rabieta ante la más mínima señal de frustración. Si quieres evitarlo, asegúrate de que tu hijo duerma lo suficiente cada día.

2. Incítalo a que Practique Deporte o Juegue al Aire Libre. Las actividades al aire libre son una excelente alternativa para que los niños liberen energía y desahoguen la tensión acumulada. No se trata de que le impongas un deporte pero sí de que dirijas su atención hacia alguno o de que simplemente le dejes correr por el parque y jugar con sus amigos. No olvides que además de ser una buena estrategia para evitar las rabietas, la actividad física es beneficiosa para su salud.

3. Ayúdalo a Reconocer y Expresar sus Propias Emociones. De la misma manera en que les enseñamos a leer o a escribir, deberíamos ayudarles a identificar sus sentimientos y expresarlos con palabras, cuando esté enojado, ayúdale a reconocer esa emoción y a buscar sus causas. Enséñale cómo expresar el enojo o la frustración de manera asertiva, usando las palabras. Así también estarás desarrollando la Inteligencia Emocional, una competencia esencial para su vida.

4. Pon Reglas Básicas y Hazlas Cumplir. Establecer reglas y límites en el hogar es muy importante porque estas le transmiten al niño la sensación de seguridad y confianza, algo fundamental para su desarrollo y equilibrio psicológico. De esta manera comprenderá lo que está permitido y lo que no. Sin embargo, no debes recurrir a los regaños, las amenazas o las humillaciones. Es posible imponer reglas desde el amor.

5. Practica la Comprensión y la Flexibilidad. Es cierto que la educación de un niño debe tener límites y normas claras pero tampoco podemos pedirle peras al olmo. Escuchar siempre un “no” por respuesta puede ser una experiencia muy frustrante para cualquiera, aún más para los niños. Por eso, intenta ser comprensiva y, cuando la situación lo permita, dale libertad para que elija lo que desea. Un buen estilo educativo es aquel que encuentra el punto medio entre las normas y la libertad, entre las ansias de independencia del niño y el respeto que debe demostrar por los demás.

Por último, no olvides reconocer sus logros. Cuando logra controlar su frustración sin recurrir a una rabieta o cuando hace gala de paciencia, recompensa su comportamiento. De esta forma se dará cuenta de que las conductas negativas son obviadas mientras que con las positivas puede lograr tu atención.

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