Bebé: Es hora de Dormir

Son las tres de la mañana y el llanto del bebé hace que su mamá se levante por tercera vez... Otra situación es que aunque él duerme toda la noche, lo hace en la cama de sus padres... El siguiente es que el bebé no concilia el sueño si no después de que sus padres la han paseado en sus brazos por casi una hora. Para los que ya iniciaron su trabajo como padres ya estas escenas les son familiares, y para quienes no quieren que dormir a su hijo sea una verdadera hazaña, preparamos la siguiente guía.

Dormir es un hábito. Durante los primeros días, el bebé dedica la mayoría de su tiempo a dormir, y aunque por ahora no es necesario establecer reglas estrictas sí es indispensable que vayas fijando una rutina. Te sugerimos ciertos métodos que harán de esta tarea algo realmente agradable y hasta divertida para toda la familia.

Jugar. Es una excelente alternativa antes de ir a la cama pues le permitirá al bebé descargar la energía acumulada durante el día. Además, es un buen momento para fortalecer la relación madre e hijo, de una manera agradable. Trata de hacerlo de una forma muy tranquila, no lo sobre estimules; en lugar de tranquilizarlo se le dificultará conciliar el sueño.

Hablarle. Interactúa con él. Hazle saber lo bueno que sucede en su entorno, te darás cuenta que día a día será un gran confidente.

Bañarlo. El mercado te ofrece productos específicos para ayudar a tu bebé a conciliar el sueño. Recuerda que entre más cómodo y relajado se sienta tu pequeño, será mucho más fácil lograr que se duerma.

Ponerle la pijama. Si acostumbras a tu bebé a que una de las cosas que diferencia el día de la noche es el uso de la pijama, tu hijo sabrá que es hora de dormir cuando lo cambias para que se sienta más cómodo.

Dile a tu hijo: ¡Buenas noches!, y ¡Hasta mañana! Enséñale a darles las buenas noches a tu familia y a sus juguetes favoritos. Con esto lograrás que por medio de una despedida tenga claro que ha iniciado su horario de sueño.

Había una vez... Un buen cuento hará que el bebé no sólo estimule su imaginación sino que es un método valioso para que empiece a reconocer nuevas palabras. Además, le empezarás a inculcar el maravilloso gusto por la lectura.

Una excelente melodía. La música es un elemento facilitador. Intenta con algo suave corno la clásica o especializada para la hora de dormir o sé tú el show principal; consigue tu primer admirador cantándole una canción de cuna. Aunque te facilita las cosas, no dejes que la música sea esencial, pues lo ideal es que concilie el sueño sin ayudas adicionales.

El sueño posible
Si notas que tu bebé no puede dormirse o si por más que lo intentas tu hijo continúa despertándose varias veces en la noche, revisa esta lista de factores, tal vez alguno de ellos sea el responsable.

- Hace frío. El frío y el calor incomodan a tu bebé. Si tiene su cara y el cuello enrojecidos, es probable que el calor sea el problema. Por el contrario, si notas que su abdomen está frío, tal vez necesite cobijo extra.

- Tengo hambre. Es inevitable que en los primeros meses tu hijo se despierte a la medianoche a comer. Atiéndelo las veces que lo requiera, pero sin distracciones. Enciende una lámpara en lugar de la luz del cuarto y no le hables ni juegues con él.

- Es muy duro. Asegúrate de que el lugar donde descansa sea el indicado. Verifica que este sea lo suficientemente seguro y cómodo. Asimismo, comprueba que el colchón no sea ni demasiado duro ni tampoco blando, lo ideal es que la columna de tu bebé no se hunda en la cuna.

- Que sea suave. Busca ropa cómoda y abrigada para que el bebé se vaya a la cama. En ocasiones hay elementos como costuras, cuellos o etiquetas que provocan molestias.

- Estoy mojado. Tu bebé tiene sólo una forma de indicarte que es hora de cambiarle el pañal. Basta con empezar a llorar para expresar su incomodidad. Para evitar que se despierte repetidamente en la noche, usa pañales más resistentes, cámbialo sólo si es absolutamente necesario y hazlo rápido.

- Estoy enfermo. Tu bebé no podrá decirte que está enfermo, por tanto analiza su comportamiento y si notas que presenta síntomas como fiebre, diarrea y vómito, consulta a un especialista. Otros factores para tener en cuenta son las picaduras de insectos, los ruidos, el exceso de luz o la oscuridad, pues ésta, para muchos niños, es sinónimo de soledad y eso les causa miedo y ansiedad.

Está prohibido
¿Corres de inmediato y lo cargas en brazos cuando lo escuchas a medianoche?, esto no quiere decir que lo dejes llorar por horas, debes acudir a su llamado, pero no lo levantes de la cuna enseguida, primero intenta buscar la causa, puede ser simplemente que quiera darse la vuelta. Las siguientes son otras recomendaciones importantes para que no sabotees el sueño de tu hijo:

- Para continuar con sus buenos hábitos de dormir haz que entienda que sólo puede jugar durante el día. Cuando se despierte en la noche, no juegues con él, detecta su incomodidad y regrésalo a su cama.

- No enciendas el televisor. Éste es tal vez un error que te costará mucho corregir en el futuro, pues el bebé se acostumbrará a su sonido y no querrá dormirse hasta que lo escuche y se despertará si lo apagas.

- Si lo arrullas, se acostumbrará. Es mejor que no lo hagas y dejes que concilio el sueño en su cuna. Acompáñalo un momento.

- Llevártelo a tu cama no es la solución, hazlo sólo en casos extremos. Debes siempre analizar su entorno y tendrás la solución a su despertar.

- Si por algún motivo debes recurrir a otras personas para su cuidado, mantén las reglas del sueño. Recuerda que los hábitos se crean por la costumbre y la repetición.

- Sabemos que quieres rodear a tu pequeño de los mejores mimos, pero esto no significa que su cuna parezca la vitrina de una juguetería. Por su seguridad, haz de este un lugar adecuado para su comodidad. Nada de muñecos, almohadas o cojines mientras duerme.

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