Cinco Deditos “Los Pies del Bebé”

El pie del bebé no suele sobrepasar los ocho centímetros al nacer; es muy flexible y su tejido graso le da apariencia de pie plano. Y aunque se parezca mucho al tuyo «no es un pie adulto en miniatura», explica la podóloga Ana Marta Jiménez Cebrián: «Es un pie en formación».

- Su pie diminuto contiene todos los músculos, ligamentos, vasos sanguíneos y nervios definitivos, pero aún no tiene formados los huesos del pie adulto. En su lugar posee flexibles cartílagos que según como se «use» el pie, el calzado que lleve y su crecimiento natural, se van osificando de una forma u otro. El pie cambia durante toda la vida, aunque es en la adolescencia cuando terminan de formarse sus huesos.
- Tampoco es como tu pie porque aún no está preparado para cargar peso, ni lo estará en mucho tiempo. Tiene las estructuras necesarias (músculos, tendones,), pero tendrá que entrenar y madurar estas estructuras (y el equilibrio, y todo su cuerpo) hasta sostenerse bien.

Cómo se desarrollan y cambian durante el primer año de vida
Sus pies regordetes crecerán durante el primer año hasta alcanzar casi la mitad de su tamaño adulto. En los primeros doce meses pueden aumentar hasta 4.5 centímetros, después lo harán a un ritmo de uno a dos centímetros por año. Ni en la adolescencia crecerán tanto.

- Hasta los ocho meses los bebés tienen más terminaciones nerviosas en los pies que en las manos. Por eso los utilizan para explorar el entorno: tocan todo lo que pueden con ellos, se los llevan a la boca, los juegan constantemente... ¿Por qué es importante saber esto? Para permitir que use sus pies no para andar, sino para explorar todo.
- A partir de los ocho meses esta sensibilidad cambia gradualmente: en lugar de darle información de su alrededor, le indica su posición en el espacio, información crucial para ponerse de pie y andar. Este cambio le da información para encontrar el equilibrio físico que necesita para caminar.

Cuidados básicos para que el crecimiento sea armónico
Debido a su flexibilidad y sensibilidad, la forma en que trates los pies de tu bebé va a influir en su pisada futura.

- Por eso, el principal cuidado del pie durante el primer año es dejarlo en libertad. No coartar su movimiento ni crecimiento con zapatos ni calcetines estrechos o inadecuados. Es descalzo como mejor conoce el mundo.
- Si lo dejas al aire libre, es importante hidratarlo: la piel es muy fina y delicada, tanto que a muchos bebés se les despellejan los pies varias veces durante los primeros meses.
- No aplicar crema entre los deditos porque puede dar lugar a humedad y hongos.
- Protegerlos del frío con un calzado adecuado.
- Las uñas: son muy finas, así que no hay que cortarlas mucho y, siempre rectas. Luego del baño seca entre los deditos, para evitar los hongos.

Errores comunes ¿pueden afectar a su desarrollo?
El error más grave y común a la vez es intentar que ande o se sostenga sobre sus pies cuando aún no está preparado para hacerlo. El lo hará solo en cuanto pueda, sin tu ayuda ni la de otros elementos, como la andadera que no sólo no mejora su desarrollo sino que además puede retrasarlo.
- Como todas sus articulaciones son tan flexibles, andar antes de tiempo puede afectar a sus pies, a las rodillas, a las caderas...
- El sobrepeso también puede afectar a los píes (y al resto de articulaciones).
- Ponerle zapatos para caminar. El calzado lo protege del frío y de los peligros del piso, pero no los necesita para andar ni debería dar sus primeros pasos con ellos. Déjalo descalzo lo más posible.
- Pero, como no puede estar descalzo todo el día, elegir zapatos inadecuados también pueden perjudicarlo: ¿tobillo reforzado? ¿Puntera? No. Los mejores zapatos son: suela ancha y cuadrada que permita a los dedos moverse libremente, muy flexibles (que puedan doblarse por la mitad), sin refuerzos especiales, que dejen el pie en libertad.
- La estructura de su pie es moldeable y por ello es importante que el zapato le permita realizar todas las fases del apoyo plantar, el mismo movimiento que hace un pie descalzo: entrar con el talón, luego apoyar la planta y salir con el dedo gordo.

Juegos y ejercicios para fortalecer el pie
Con sus movimientos espontáneos, el bebé fortalece continuamente su pie, de esta manera aprende a coordinar músculos y tendones. Él sabe qué hacer.

- Al principio no podrá dirigirlo voluntariamente, pero en pocas semanas ya podrás jugar al «fútbol» con él, colocándolo boca arriba y acercándole a los pies una pelota de playa que querrá golpear.
- Ponerle una almohada en los pies también favorecerá que tenga el reflejo de empujarla y vaya fortaleciendo y perfeccionando la coordinación del pie, la rodillo y la cadera. Y es que los pies no están solos, dependen de las demás articulaciones de la pierna para poder funcionar correctamente.
- Los masajes en los pies con una pelotita (que puedes hacer rodar de talón a dedos y viceversa) le ayudará a relajar los músculos de la planta, y a tomar conciencia de su propio pie.
- Puedes ofrecerle mil opciones para desarrollar un buen apoyo plantar. Déjalo descalzo, para que lo apoye en diferentes texturas, para que lo toque o muerda con regocijo y así, contacte a la parte de su cuerpo que será el soporte de su vida.

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