Corrige Hábitos Desagradables en tu Bebé

Toda esta presión puede derivar en el desarrollo de pequeños malos hábitos como quitarse costras, urgarse la nariz, chupar los puños del jersey, morderse mechones de pelo, chuparse el pulgar u otros comportamientos. La repetición de estas acciones le ayuda a mitigar su ansiedad y a tranquilizarse.

Aunque estas conductas no suelen ser graves, muchas de ellas son socialmente inaceptables. Los niños pequeños no lo perciben, sin embargo a la edad de 6 o 7 años comienzan a ser conscientes de su apariencia personal y el hecho de morderse las uñas o arrancarse el pelo puede debilitar la confianza en sí mismos. Y a medida que pasa el tiempo será más difícil abandonar el hábito. Si quieres ayudar a tu pequeño a acabar con esos tics, comienza cuanto antes.

Dale un toque de atención, pero sin reñirle. Tu hijo no lo hace intencionadamente, así que no le regañes ni le castigues por ello, especialmente en público y mucho menos delante de sus amigos, ya que podría avergonzarse por algo que no puede controlar y crearle así mayor ansiedad. En lugar de eso, llama su atención calmadamente y explícale lo que te preocupa: Me he dado cuenta de que te muerdes las uñas. La piel está roja e irritada. ¿No te duele? Si sigues haciéndolo tus dedos lo notarán. Acuerda una señal secreta con él, de modo que cuando esté haciéndolo en público sólo ustedes dos sabrán a qué te refieres y deje de hacerlo (un guiño, rascarte la nariz, sacarle la lengua...).

Establece rutinas. Trata de hacer los momentos de transición, como cambiar de curso, cambiar de ciudad, ir a visitar a unos amigos tuyos, etc. lo más divertidos, predecibles y tranquilos posible. Saber qué va a ocurrir y evitar la incertidumbre le ayudará a sentirse menos ansioso.

Ve directo al origen del problema. Los malos hábitos tienden a intensificarse cuando un niño está nervioso o incómodo. Si tu hija comienza a morderse las pieles del labio cuando va a clase de inglés o antes del partido de fútbol, piensa en alguna alternativa para aliviar su estrés (cerrando los ojos y respirando profundamente varias veces, abrazando fuertemente a su muñeco preferido, haciendo una pelea de almohadas...). Las pelotas antiestrés o la plastilina son una excelente herramienta para liberar tensiones. Además habla con ella sobre aquello que le preocupa o le pone nerviosa Si no te quiere contar cuál es el problema, inténtalo unos días más tarde o pregunta a sus profesores, pero no mires hacia otro lado, seguramente algo está pasando.

Alaba sus progresos. Cuando notes que está leyendo o haciendo un dibujo para el colé sin recurrir a su manía, dale un abrazo, y déjale ver que te has dado cuenta. Pero no olvides que es un proceso que requiere paciencia, tiempo y refuerzo continuo. Así que mantén la calma, será más sencillo para todos. En ocasiones puede ser frustrante tratar de que un niño abandone ciertas manías o malos hábitos. Pero reiteramos que cuanto antes empieces a darle solución más sencillo será. No obstante hagas lo que hagas no intentes cambiar todas las conductas de tu hijo al mismo tiempo. Hazlo de una a una. A él le resultará menos costoso y sin duda será más eficaz.

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