Hijo, vas a tener un Hermanito

El recuerdo aún es vívido, aunque acababa de cumplir los cuatro años. Estaba viendo televisión, cuando mamá entró con mi hermana recién nacida cargada y un regalo que me entregó afirmando: Esto te lo da tu hermanita.

Destapé el paquete emocionada. Era una caja de sorpresas de la que salía un Snoopy al final de la melodía. Bellísimo e interesante, pero me pregunté: ¿Cómo carrizo hizo mi hermanita que no sabía hacer más que dormir y comer para comprarme ese obsequio?.

Esa fue una de las estrategias implementadas por mis padres para mitigar en mí el impacto del nacimiento de la bebé. Debo confesar que a mí, primogénita e hija única hasta ese momento, me encantó el regalo, sin embargo, insistí durante meses que lo que en realidad quería era un varón, enfurecía cuando le tomaban fotos a ella y hasta llegué alguna vez a pellizarla mientras dormía.

T
odas esas reacciones se debían a los celos, los cuales, según la psicóloga infantil María Isabel Dávila, integrante de la Unidad Psicopedagógica Integral, son completamente normales, pero a veces mortificantes para los padres.

Las historias sobre las reacciones de los niños ante la llegada de un hermanito son variopintas. Están desde los dejan de hablarle a mamá, hasta los que implementan acciones para eliminar al rival, como el caso de una niña de cuatro años que escondió al bebé debajo de una cama.

Cómo le decimos
Señala la especialista María Isabel Dávila que la actitud que toman los niños ante la noticia del embarazo y el nacimiento de un hermano/a depende de la edad. Mientras que a los que aún son bebés casi no les impacta la noticia, los chiquillos entre  2 y 6 años suelen sentir celos porque piensan que les llega un rival que les quitará la atención de sus padres.

En cambio, los niños que tienen 7 años o más, asumen una actitud diferente, ya que generalmente tienen mayor capacidad para comprender lo que está pasando y terminan ayudando en el cuidado del bebé.

Dávila recomienda en cualquiera de los casos informar a los niños con tiempo e involucrarlos en los preparativos para la llegada del bebé. Incluso asegura que es aconsejable estimular que participen en la toma de decisiones, como la elección de ropa y la escogencia del nombre.

Una vez que el bebé está en casa, es importante involucrar al hermano en su cuidado en la medida de sus posibilidades. Dávila insiste en esto, porque generalmente los padres lo evitan.

Te van a quitar el puesto
El comentario dañino: ¿Vas a tener un hermanito?, prepárate, que te va a quitar el puesto, aún se mantiene vigente, y suele ser pronunciado casi sin pensar por muchas personas que creen estar haciendo un chiste, cuando en realidad están produciendo angustia y sufrimiento en el niño al que va dirigido.

Comenta María Isabel Dávila que los padres deben estar preparados y saber manejar la situación, saliendo al paso con respuestas que reinvindiquen el valor de su hijo presente y el del bebé que está por nacer.

Igualmente la psicóloga dice que desde el inicio del embarazo, los padres pueden tomar la previsión de conversar con la familia y los amigos muy cercanos, para evitar comentarios de esa naturaleza.

Otro clásico pernicioso porque crea falsas expectativas es: Alégrate, vas a tener un hermanito para jugar.

Resulta que cuando el bebé nace, el hermano mayor se siente decepcionado al darse cuenta que el recién nacido no juega, porque más bien hay que cuidarlo.

La importancia de ser tomado en cuenta
Un gesto que ayudan a los padres es que las visitas lleven un regalo tanto para bebé como para el niño mayor. Sin embargo, los progenitores deben tomar la previsión de tener algún detalle guardado para que las personas que no hayan tenido esa idea, la entreguen, indica María Isabel Dávila, quien también asevera que deben evitarse los cambios drásticos para el hijo como el cambio de la cuna por la cama o el inicio de la escolaridad.

Sobre este punto Dávila enfatiza: Los padres deben tratar de que el inicio de la escolaridad no coincida con la llegada del hermanito, porque si ambos acontecimientos ocurren a la vez, el niño relacionará la separación con el bebé. Por lo tanto, se aconseja el inicio de clases 3 o 4 meses antes o después.

También es importante que los padres saquen tiempo para compartir con sus hijos mayores, señala la psicóloga.

Reacciones normales
Los celos y la rivalidad son absolutamente normales. Igualmente algunas reacciones, sobre todo en niños pequeños, como las regresiones, es decir, quienes controlaban esfínteres vuelven a mojar la ropa interior, llorar en vez de hablar o pedir el tetero.

La regresión tiene un fin: llamar la atención de  los padres, quienes deben asumir una actitud firme, pero sin regañar. Hasta cierto punto deben ignorar este comportamiento de los niños y tratar de reorientar la atención de éstos hacia actividades como el juego.

La agresión también es comprensible, aunque debe ser censurada, explicando por qué debe evitarse. En el caso que los intentos de agresión persista, también se pueden aplicar sanciones, como sentar al niño en su cuarto durante 5 minutos, recomienda Dávila.

Sólo en casos incontrolables, persistentes y notorios, los padres deben solicitar ayuda profesional.

Unidad Psicopedagógica Integral. Puede ubicarla en el Directorio de especialistas para bebé de www.guiamamaybebe.com

  • 1/
Si te gusto este Artículo presiona el Botón Compartir
Articulos Relacionados de Maquillaje

Te Puede Interesar Leer

loading...