Hogar a prueba

Esta frase es común entre los padres: Lo observas un segundo y está jugando tranquilo, al otro segundo está montado en la ventana. Tony Manrique, pediatra y especialista en conducta y desarrollo infantil, considera que con los niños se forma una combinación letal en la que se mezcla la creciente movilidad e independencia junto a una forma de pensar relativamente inmadura. Tocan, trepan y corren sin tener conciencia de los peligros que pueden afrontar.


Antes de los seis años el pensamiento es prelógico, el niño cree que puede pasar por el drenaje de la bañera o por el hueco de la poceta, porque es muy curioso, expresa Manrique.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que el bebé tiende a llevarse todo a la boca, porque él reconoce el mundo a través de ella. Según Manrique, los niños estudian su entorno a través del sentido del gusto antes de los 18 meses. Este instinto puede provocar que el niño se ahogue, bien sea con comida, juguetes y otros objetos que puedan quedar atrapados en sus pequeñas vías respiratorias. A la hora de comer, el infante debe permanecer sentado y asegurado con un cinturón, porque si corre mientras come tiene más riesgos de ahogarse con la comida.

En cuanto a los juguetes, siempre se debe seguir las instrucciones de los fabricantes referentes a la edad, y después de comprarlos, revisarlos constantemente por si tienen partes sueltas. Manrique recomienda que los padres gateen por toda la casa, desde la perspectiva de su hijo, para descubrir los lugares de mayor peligro, y para recoger objetos que pueda tragar.

Así como es fuente de vida, el agua también puede ser causa de ahogamientos.


Cuando se está bañando al niño, Manrique recomienda evitar dejarlo solo en la bañera, aunque haya poca agua, porque se puede resbalar. Asimismo, se debe regular la temperatura del calentador de agua para evitar quemaduras. Si se dispone de piscina, no hay que confiar en que los flotadores pueden sustituir la supervisión, porque no son efectivos a la hora de proteger a un niño del ahogamiento. Al pasar de tres a cinco minutos debajo del agua, ya hay riesgo de daño cerebral, precisa Manrique. El especialista recomienda instalar barrotes verticales alrededor de la piscina, así como mantener vigilado al niño en todo momento mientras se bañe en ella.

C U I D A D O E N L A C O C I N A

Manrique alerta que la cocina es el lugar donde hay que tener mayor precaución. Se debe evitar cargar al niño mientras se cocina, procurar mantener bebidas y comidas calientes fuera de su alcance e intentar utilizar más frecuentemente las hornillas del fondo. El especialista hace énfasis en esconder los cuchillos, no colocar líquidos inflamables en botellas en las que el niño crea que pueda tomar y tener cuidado con la ingesta del lavaplatos, porque es venenoso.

Tomado de Todo en domingo del Nacional

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