La Aventura de Jugar con el Bebé

Jugar contigo 

A medida que el bebé adquiere mayor habilidad, su juego se hace más complejo. Si no quieres gastarte un dineral en juguetes y ya no te cabe en casa más plástico de colores primarios, averigua si cerca del lugar donde vives hay una biblioteca donde también se alquilen juguetes; si es así, podrá acceder a otros diferentes.

A esta edad, les hacen mucha gracia las incongruencias y ver, por ejemplo, a su osito con el sombrero de papá puesto, los hará reír. Si ven que un muñeco se cae, pueden estallar en carcajadas. Comienzan a entender la idea de los turnos, así que si le haces cosquillas, probablemente intente hacértelas a ti después.

Estos juguetes suelen divertir al bebé:

- Teléfonos: disfrutará mucho jugando con el tuyo, aunque no estará muy entusiasmado cuando pases siglos hablando con una amiga.

 

- Una pelota para que gatee detrás: con nueve meses, probablemente no sea capaz de empujarla para que ruede, pero con 11, puede que sí. Cuando sepa hacerlo, le encantará hacerla rodar hacia ti y que tú se la devuelvas.

 

- Juguetes con ruedas para arrastrar con una cuerda: al principio, tirará del cordel sentado, pero dentro de unos meses, cuando camine con seguridad, podrá arrastrar uno tras él.

 

- Cualquier cosa que pueda tirar al suelo: cuando el bebé aprende a soltar los objetos de forma deliberada, éste se convertirá en uno de sus juegos preferidos (¡y el más rritante!). Si no quieres que libros y juguetes salgan disparados por la borda cuando lo llevas de paseo en su silla, átalos. Cuando los tire podrá recuperarlos... y tirarlos de nuevo.

 

- Juguetes para apilar: vale cualquier cosa que el bebé pueda apilar, como bloques ligeros y fáciles de agarrar, y otros objetos, como un juego de vasos de plástico para encajar uno dentro de otro o hacer una torre con ellos. También, son estupendos para llenarlos de agua y vaciarlos durante el baño. Un juego de anillos que se insertan en un pequeño bastón contiene varios elementos similares pero diferentes: los anillos tienen la misma forma, pero colores y tamaños distintos; a veces también distintas texturas. Al principio, el bebé necesitará ayuda insertando los anillos (si es que se anima a hacerla), pero a medida que evoluciona su capacidad resolutoria, será capaz de insertarlos él mismo.

 

- Contenedores: el bebé se entretiene mucho metiendo cosas en un contenedor y sacándolas de nuevo. Los juegos de piezas para encajar son una buena opción porque ofrecen un reto adicional. Enséñale cómo funciona, pero si a esta edad introducir las piezas por los agujeros adecuados le cuesta trabajo y lo frustra, deja que le quite la tapa y los meta directamente.

 

¿Teleadicto?

Ver de vez en cuando contigo algún programa infantil dirigido a su grupo de edad no lo perjudica en absoluto, pero no caigas en la trampa de utilizar la tele como niñera. Algunos bebés de esta edad se quedan mirando al televisor fijamente sin interpretar lo que ven, hipnotizados por el ruido y la acción, pero sin entender nada.

 

Los estudios han demostrado que hacia el final del segundo año ver programas adecuados para esa edad durante pequeños períodos puede impulsar el desarrollo del lenguaje, pero éste no es el caso para bebés de menos de 18 meses. Ver demasiada televisión está asociado a la obesidad en los niños pequeños; por eso evita en lo que puedas la teleadicción y trata de no dejar el televisor encendido constantemente como ruido de fondo cuando tu bebé está cerca. La radio también añade ruido que puede interferir con los sonidos de la conversación, haciendo más difícil la comunicación con tu bebé.

 

Arena y agua

La tierra o la arena son divertidas para los bebés. Les gusta escarbar, remover y explorar su textura. Pero es mejor que tu bebé no juegue con la tierra del jardín si tus mascotas la usan para hacer sus necesidades. Un cajón de arena, que puedas cubrir luego, es ideal y si además tiene un cubo lleno de agua al lado para jugar; ayúdale a verter el agua sobre la arena, para que vea la diferencia entre la arena seca y la arena mojada. Disfrutará experimentando las distintas texturas con los dedos. Si tú le construyes castillitos, le parecerá gracioso jugar a aplastarlos. Como le encanta llenar y vaciar recipientes, si le das un cubo, una pala y algunos vasos de plástico, estará entretenido un buen rato. No te preocupes si se traga un poco de arena. No le hará daño alguno y reaparecerá en el pañal.

 

De aquí para allá con tu bebé 

Cuanto más salgas con tu bebé, mejor para los dos. Hay muchas más cosas a las que puede jugar fuera de casa ahora que goza de cierta movilidad; por ejemplo, los columpios y toboganes del parque. También es más interactivo y el simple hecho de estar fuera, observando su entorno -los patos del estanque, los perros de la gente, otros bebés, el color y el sonido de la calle, le produce un gran placer.

Haga el tiempo que haga, el parque es un lugar idóneo para explorar: le llamarán la atención las crujientes hojas otoñales, se reirá cuando corras empujando su sillita a través de la lluvia, se quedará pasmado cuando toque la nieve por primera vez. y por supuesto, querrá montarse en los columpios y demás aparatos, pero debes estar atenta para sostenerlo si se tambalea o se tropieza.

Ojo con los excrementos caninos que hay en el parque, aunque la mayoría de las zonas infantiles están cercadas y no se permite la entrada a los perros.

 

Cuando hace mal tiempo, puedes llevar a tu bebé a un centro de juegos. Las secciones para bebés suelen estar separadas de las de los niños, y existen zonas acolchadas para los pequeños más inestables. A tu bebé le fascinará ver lo que ocurre en el centro comercial. Eso sí, se aburrirá enormemente si tardas mucho en hacer tus compras, por lo que de vez en cuando puedes bajarlo de la sillita para charlar con él.

Debes intentar estar receptiva y atenta al bebé cuando salgan juntos. Recientes investigaciones han mostrado que muchas madres se desconectan a menudo de sus bebés porque se ponen a escuchar música en su reproductor de mp3.

 

El corralito 

Siempre que no se conviertan en un lugar donde aparcar al bebé durante largo rato o a menudo, los corrales son un mueble práctico. Si tu bebé ya camina apoyándose en los muebles, los barrotes verticales de un corral pueden servirle igualmente. En el corral, tu bebé puede explorar sus juguetes con plena libertad y además es un lugar seguro. De esta manera, puede verte mientras cocinas o trabajas en el jardín. Deja siempre dentro del corral una gran variedad de juguetes seguros para mantenerlo entretenido. Un corral es además un lugar muy especial para arrojar todos los juguetes del bebé al final del día.

 

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