Las Felicitaciones para los Hijos

Todos los papás sabemos que con refuerzos positivos lograremos que nuestros hijos logren buenos resultados en lo que se proponen, por ejemplo, cuando les enseñamos a usar el baño, los expertos mencionan que cuando logren hacer pipí o popó les aplaudamos y les digamos de manera sincera algo positivo para que refuercen esa acción con un estímulo, así reforzaremos su autoestima, pero también se dice que si elogiamos de más a los pequeños podemos hacerles daño, por ello hablamos de un punto medio para las felicitaciones de los hijos.

Diversos estudios señalan que los elogios constantes en los niños pueden convertirse en una necesidad de afirmación y que no alimentan la autoestima infantil de manera saludable, sino que generan una conducta narcisista, esto porque al pasarnos de la raya con ellos les generaremos que siempre estén preocupados por si mismos en vez de que sean pequeños capaces, seguros y empáticos con los demás.

Las felicitaciones para los hijos deben de ser esporádicas, cuando vemos que los niños hicieron algo bien y que tuvieron cierta dificultad para lograrlo, sobre todo que pusieron empeño en conseguir su cometido, esto se traducirá para el pequeño en forma de que se valoró su esfuerzo y que puede lograr lo que se proponga.

Cuando feliciten a su hijo, eviten las palabras: ¡Excepcional, perfecto o mejor! porque pueden caer en elogios excesivos y hay una comparación social, lo cual no es benéfico para los niños porque solo les diremos que son mejores que los demás y los desubicaremos de manera importante, recordemos que el esfuerzo de todos debe de ser reconocido. Incluso, con diversos estudios, se sabe que los niños con baja autoestima se sienten incómodos con elogios excesivos y prefieren una felicitación concreta, así que antes de elogiar los logros de sus hijos, fíjense como son ellos para poder tener las palabras correctas y que les llegue el mensaje adecuado.

Las felicitaciones para los hijos deben de pensarse para desarrollar características como la perseverancia y la dedicación, por lo que palabras como: ¡Buen trabajo! Con una sonrisa y un abrazo sincero podrían ser suficientes para un niño. Ahora, muchos papás les decimos a los niños: ¡Si trabajas bien en la escuela, te voy a dar un premio al salir! Y pensamos que es la mejor manera de motivarlos a tener buenos resultados, pero a la larga generaremos que tengan resultados sencillamente pensando en la recompensa que obtendrán y no en el buen trabajo que pueden hacer, en valorar sus acciones.

Finalmente les recomendamos que cuando den felicitaciones para sus hijos, lo hagan por apoyarlos en su desarrollo, que ellos perciban que son sinceros al hacerlo y que les hablen mucho para que comprendan que la satisfacción personal que pueden tener al hacer las cosas bien, nadie se las puede quitar, reciban o no una felicitación, un trabajo o acción bien hecha siempre debe de ser valorada por ellos, sin importar lo que piensen los demás, ese es el mensaje concreto que deben de recibir.

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