Cuando los padres sufren de miopía hay una posibilidad de que los hijos también lo sean.
Tiene que ver con el entrecruzamiento genético, por lo cual son importantes los antecedentes de los padres y de los abuelos. Sin embargo, la existencia de miopía en los padres no condiciona que el niño desarrolle miopía. Lo importante es que siempre que exista un antecedente en la familia haya un control oftalmológico, el cual debe comenzar a partir de los 6 meses de vida y repetirse de forma anual, sobre todo en la etapa escolar.