Un hermanito! Como preparar a tu hijo Mayor

Cuando la familia aumenta solemos destronar al mayor, todos los mimos y atenciones se vuelcan en el pequeño... Los celos entre hermanos son normales, y es absurdo, e incluso contraproducente, pretender negarlos o reprimirlos. En realidad se trata de una señal de alerta para reclamar más atención y cuidados de sus padres. El niño comprueba que las necesidades emocionales no son atendidas como antes y siente que pierde exclusividad. Sin embargo, los celos pueden ser la respuesta evolutivamente normal a esta situación especial que acontece en el seno familiar, pero también una respuesta patológica que interfiere de forma desmedida en la vida del niño, alterando su autoestima, su comportamiento, su rendimiento escolar, sus relaciones sociales...

Un Proceso Difícil. Cuando un niño tiene celos intenta todo lo posible para llamar la atención, desde hacerse pipí encima hasta retroceder de nuevo al biberón o mantener unas rabietas larguísimas y sonoras.
También aparecen conductas radicales: el niño se comporta como un bebé para inspirar pena o como un mayor para mostrar su superioridad; por lo tanto, también se observan cambios positivos como empezar a comer solo, a vestirse, a asearse sin ayuda...

Como Actuar. Cuando detectes que tu hijo presenta alguna o la mayoría de las conductas celotípícas, hay que ponerse manos a la obra para ayudarle. Desde casa puedes iniciar un plan de acción, pero si la cosa va a más es necesario que consultes con un terapeuta. Así, sigue estos consejos para reconducir la situación:

- Céntrate en tu hijo mayor, hazle sentir especial, importante. Será tarea tuya primordialmente ayudarle a superar esos celos del principio. Ten en cuenta que tu chica no está plena de energías (o está embarazada o acaba de dar a luz) y que necesitará dedicarle muchas horas al recién nacido. Por este motivo tú vas a jugar un papel fundamental en la superación de esos celos por parte del mayor.
- Debes proporcionarle elogios, abrazos y atención, pero, cuidado, siempre que no esté haciendo algo incorrecto para llamar la atención, ya que en esos momentos es mejor no hacerle demasiado caso para que esas conductas vayan desapareciendo.
- Sé paciente: para tu hijo se trata de un período de adaptación y necesita disponer de tiempo.
- Enfatiza las ventajas de ser el mayor, pero nunca compares a los hermanos. Tratad a cada niño de forma diferente en función de su individualidad.
- Explícale que la afectividad, el cariño y el amor son ilimitados.
- Ten en cuenta que su imaginación es libre e ilimitada y que el niño celoso imagina, inventa erróneamente situaciones que bajo un análisis racional no son más que una mera anécdota.
- Predica con el ejemplo. Un padre celoso se excluye y no participa en los cuidados de sus hijos. Si tus hijos ven que colaboras en las tareas del hogar, mimas a tu pareja y compartes parte de tu tiempo con ellos demostrándoles todo tu cariño incondicional, el niño se sentirá querido. Ayúdale a demostrar lo grande y listo que es con frases como cuéntale a mamá que me has ayudado a vestir a la hermanita, qué suerte tengo de que mi hijo me ayude tanto...

Atención a estos signos

Para detectar si tu hijo está teniendo un comportamiento negativo ante la llegada del hermanito, debes atender a estos signos:

- Aparecen conductas radicales: el niño puede ser excesivamente cariñoso con los padres y otras veces hostil; o mostrar un excesivo cariño hacia el bebé y a la vez llegar a pegarle.
- Aumenta la desobediencia, el negativismo y la oposición. Puede tener rabietas y accesos de ira, insultando o golpeando.
- Tiene regresiones a comportamientos que ya tenía superados como hacerse pipí en la cama, pedir el chupete, hablar como un bebé...
- Se vuelve más introvertido, presenta apatía e indiferencia y está siempre como despistado y aburrido.
- Cuando se está atendiendo al pequeño se pone a alborotar, incordiar, llamarla atención.
- Presenta desde conductas de fastidio hacia el bebé como despertarlo o quitarte un juguete hasta agresividad verbal y/o física.
- Su comportamiento en el colé o la guardería ha cambiado para mal.
- Aparecen síntomas de trastornos estomacales, malestar general, dolor de cabeza, vómitos.
- Surgen otras alteraciones asociadas, como trastornos del lenguaje, control de esfínteres y heces, trastornos del sueño (insomnio, pesadillas) o trastornos de la alimentación (desgana), también ansiedad e incluso depresión.

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