A la hora de llevar a cabo un castigo debes tener en cuenta una serie de pautas:
- Elige un castigo que reduzca la conducta no deseada: El castigo solo es eficaz si hace que disminuya la probabilidad de que una conducta se repita. Después, no se debe olvidar observar los efectos que tiene el citado castigo.
- Usa el castigo con moderación: si se usa demasiado a menudo, el niño se acostumbra y dejara de ser eficaz.
- Utiliza el castigo combinado con técnicas positivas: Al aplicar esta técnica, asegúrate de que también estas proporcionando “disciplina positiva”. Para animar al niño de forma deseada, se deben definir, enseñar y recompensar las conductas que se quieren establecer.
- No retrases el castigo: Se debe aplicar inmediatamente después de que el niño emita la conducta negativa. Las conductas se controlan mediante consecuencias inmediatas.
- Explica siempre las consecuencias: informa al niño de cuales son las reglas y las consecuencias que seguirán si no las respeta.
- Se firme: El castigo eficaz no solo es inmediato, sino también predecible por el niño. La falta de consistencia y las amenazas vanas llevan a que la conducta indeseada se convierta en mas firme y resistente al cambio.
- Da una oportunidad para la buena conducta: El efecto inmediato del castigo es enseñar al niño lo que no deben hacer, pero hay que darle oportunidad para que demuestre lo que ha aprendido.
- El castigo corporal debe evitarse. El enfado de los padres, la retirada de atención o el coste de respuesta son siempre más efectivos que el castigo físico y no se produce la humillación que supone este.