Procura no arruinar la autoestima de tu hijo. Si hace alguna travesura, dirige tu critica a la acción y no al niño, de modo que en lugar de decir: “Eres un niño muy malo por tirar la basura por el suelo”; es preferible: “Esto que has hecho no y no está bien y no se debe hacer; vamos a ver si puedes ayudar a mama a limpiarlo”.
Si te ayuda elógiaselo. Es importante no decirle cosas que puedan trastornarlo, como: “te odio” o “Eres estúpido”. Si te encuentras a ti misma gritando a tu hijo o a punto de pegarle de pura impotencia, toma aire profundamente y empieza de nuevo.
Si has dicho o hecho algo de lo que te arrepientes, explícale que no era tu intensión y cuanto lo sientes y abrázalo. Cuantas veces los niños lo vuelven loco, lloriqueando sin cesar y siendo rebeldes, cuando todo lo que realmente quieren es que lo abraces. Con nuestro hijo pequeño en particular, todo tipo de situación se resolvía de esta manera.