La ley del mínimo esfuerzo

En general, a los niños intentan evitar o eludir cualquier trabajo u obligación, sueltan algún “jo” por aquí y por allá, pero finalmente terminan haciendo lo que deben. Pero hay niños, generalmente aquellos que han tenido de todo sin necesidad de esforzarse por conseguirlo y a los que no se les ha exigido nada, que pueden caer en una verdadera actitud de apatía y del mínimo esfuerzo. Lo que se conoce como un vago. Esta actitud puede influir notablemente y, por supuesto, de forma negativa, en su futuro y en el proceso de madurez hacia la persona adulta. La ley del mínimo esfuerzo lleva al fracaso escolar, dificulta la integración en grupos sociales –a nadie le gusta alguien que continuamente intenta escaquearse de las obligaciones- y hace a la persona mas vulnerable a fenómenos como la drogadicción o la delincuencia.

Como combatir esta actitud Puedes ayudar a tu hijo a cambiar su actitud utilizando los consejos que te damos a continuación:

Busca la motivación. Es la mejor manera de conseguir un propósito. La gente muy motivada no se rinde con facilidad, lucha con fuerza para lograr lo que quiere. Si un niño tiene grandes dificultades para sentarse a estudiar, se le puede motivar negociando con el algún premio que conseguirá, por ejemplo, si aprueba bien el curso. Sin embargo, no debemos caer en la trampa de ofrecer siempre algo a cambio de algo. El fin último debe ser alcanzar la automotivación, que tu hijo se sienta orgulloso de hacer lo que hace. La forma de lograrlo es que los valores positivos como el esfuerzo o la superación, se asocien a la motivación. Para ayudarle en esta asociación, refuérzale con frecuencia sus intentos de mejorar, sus actitudes de colaboración…. Si le demostramos lo orgulloso que estamos de ellos, aprenderán a sentirse orgulloso también.

Exigir responsabilidad. No se puede esperar que un niño sea responsable, si nunca se le ha exigido tal conducta. Nuestros hijos deben entender que, entre nuestras responsabilidades de padres, no esta el proporcionarle todo lo que quiera ni el solucionar todos sus conflictos. Sus actos también deben tener consecuencias: si suspende muchas asignaturas por no estudiar se quedaran sin campamento de verano, si no termina a tiempo un trabajo tendrá que aceptar el castigo del profesor… por supuesto, las muestras de responsabilidad también deben ir acompañadas de consecuencias positivas como mayor libertad, privilegios….

Crea una rutina de estudio. Establecer un habito diario mediante un horario, fijando un numero determinado de horas de estudio y organizando una serie de objetivos tanto a corto plazo –lo que se quiere conseguir diariamente y semanalmente- como a lo largo plazo –al mes y en los controles, o en los exámenes trimestrales- le servirá para ir rompiendo poco a poco la desidia.

Me siento sin esfuerzas

En determinadas circunstancias, el niño puede estar afectado por una “astenia transitoria”, es decir, una sensación de gran cansancio que dificulta que la persona actué o se esfuerce y que puede aparecer a lo largo de un periodo concreto. Las causas pueden ser múltiples: una enfermedad, algún déficit nutricional, estar tomando determinados medicamentos o incluso los cambios climáticos; porque seguro que has oído hablar de la “astenia primaveral”. En tal caso, debes consultar con el pediatra.

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