Después de los viajes, los planes vacacionales y el descanso, ya se está acercando la hora de que los más pequeños de la casa vuelvan a los maternales, las guarderías o los colegios según sea su caso. Ya hay que cambiar los trajes de baños por los uniformes y las maletas por los morrales llenos de útiles. Es aquí donde los padres debemos contribuir para que la vuelta a clases se desarrolle en total armonía.
Lo más importante es conversar con nuestros hijos sobre su colegio y del sinfín de aspectos positivos que ellos se van a encontrar en ese espacio que constituye el lugar complementario del hogar.
Si, es la primera vez que tu hijo asiste al colegio, sería mágico que lo acompañaras días antes para que el niño conozca el sitio y se vaya acostumbrando a él. Además, si su primer día mamá y papá pueden compartir su ingreso al colegio seria por demás espectacular para los tres, pues, aunque luego utilice un transporte o lo lleve otra persona, los primeros días agradecerá su presencia.
Es muy importante que, aunque te dé mucha tristeza dejar a tu hijo el primer día, te vea contenta y confiada. Los niños pequeños son extremadamente sensibles a tus estados de ánimo, y si te ve triste o preocupada, entenderá que lo dejas en un sitio malo para él.
Asimismo, hay que empezar a que se acostumbren a un nuevo orden horario, donde se vaya a la cama mucho más temprano, se despierte un poquito antes y que ingiera sus alimentos más o menos en el mismo horario que los tomará en su colegio.