A todo padre le gusta tener un bebé despierto y precoz, como parte de los temas para pavonearse con sus amigos. Hay técnicas para lograr niños inteligentes, y otras de estimulación que apuntan más bien hacia el fortalecimiento de los vínculos afectivos de la tríada mamá-papá-bebé. Es decisión suya por cuál tendencia quiere encauzar a su hijo, pero por favor, no se pase del límite.
A todo padre le gusta tener un bebé despierto y precoz, como parte de los temas para pavonearse con sus amigos. Hay técnicas para lograr niños inteligentes, y otras de estimulación que apuntan más bien hacia el fortalecimiento de los vínculos afectivos de la tríada mamá-papá-bebé. Es decisión suya por cuál tendencia quiere encauzar a su hijo, pero por favor, no se pase del límite.
Desde hace años está vigente la tendencia de estimular a los niños desde que están en el útero materno con diferentes tipos de ejercicios. Por dicha razón, las amistades de la embarazada suelen preguntar: ¿Le hablas al bebé? ¿Le pones luz con una linterna? O recomiendan que escuche Las cuatro estaciones de Vivaldi o música barroca, porque ésta estimula la inteligencia. Después, cuando el bebé nace, hay padres que continúan atiborrando al pequeñín con ejercicios, masajes, jugueticos con miles de perolitos como los mini-gimnasios, y el retoño cumple seis meses y va para clases de natación, y continúa creciendo y lo llevan para clases de inglés, francés y alemán (para que sea políglota y se defienda), lecciones de pintura, música, equitación, tenis, y si son niñas, ballet -o el flamenco-, son indispensables, (para que tenga buena postura, ¿sabes?). Hay psicólogos que señalan que es contraproducente pasarse de la raya, con la asignación de actividades extra para los niños, porque es importante que éstos disfruten de su infancia teniendo tiempo de ocio. Lea bien, padre-madre: Ocio. Es decir, tiempo para jugar y experimentar con las cosas más elementales que le rodean, como desarmar una fila de hormigas, pisar hojas secas cuando camina, ensuciarse de tierra, hablar con amiguitos imaginarios, inventar nuevas formas para utilizar sus juguetes y esas cosas que a veces horrorizan a los progenitores. Sin embargo, son recomendables los cursos prenatales y postnatales que incluyen actividades de estimulación con el fin de intensificar la relación emocional entre el bebé y sus padres, o sea, para que el niño se sienta amado, más que para procurar convertirlo en un geniecillo que obtiene doctorados universitarios a los 8 años, pero que quizás se sienta solitario y triste. Además, es incierto que los bebés a los que se les procura estimulación desde que están dentro de la barriga de mamá tiendan a ser más precoces, porque al fin y al cabo, el desarrollo es individual, y los progresos dependen de las cualidades físicas, mentales y emocionales de cada pequeño. Tengan estimulación o no, los bebés en algún momento (a menos que haya alguna enfermedad o deficiencia) se sientan, gatean, caminan y hablan, pero lo realmente importante, es el alimento afectivo recibido. Si de ejercicios se trata, recomendamos los masajes Shantala, la colocación de diversos tipos de música (no restringirse al estilo clásico), yoga, y si alguno de los padres domina otro(s) idioma(s), ir hablándole en el día a día, porque los niños tienen una capacidad asombrosa para aprender y entender. En Caracas hay diferentes opciones para brindarle estimulación a los bebés como los casos de Buen Nacer y Crecer Contigo, además de que la mayoría de las guarderías ofrecen una amplia gama de actividades que se pueden disfrutar en familia, orientadas por personal profesional y con experiencia en educación.