Como Duerme Tu Bebé “Un Sueño Muy Movidito”

Si hay una cama perfecta, esa es el útero materno; tu bebé pasa nueve meses dentro de ti en penumbra, suavemente mecido por el líquido amniótico, recibiendo el sonido acompasado de tu corazón y a la temperatura ideal, sin frío ni calor. ¿A que da sueño con sólo pensar en ello? Realmente no sabemos si al comienzo de su vida el niño aprovecha ese entorno privilegiado o no, pues antes de la semana 24a de embarazo no han logrado diferenciarse los momentos en que permanece dormido de los que está despierto. Según nos explica un experto, conforme avanza el embarazo, el sueño del feto va transformándose. Así, entre la 36° y la 40ª semana, ya a punto del nacimiento, muestra signos muy parecidos a los del sueño en adultos, con movimientos conjugados de los ojos, por ejemplo. Y esto es resultado de la maduración de la conexión entre el sistema nervioso fetal en desarrollo y los grupos musculares, detalla el experto.

El misterio inicial. ¿Creías que hasta que notaste sus primeras pataditas tu bebé se había dedicado a soñar? La respuesta es un enigma actualmente. Lo cierto es que antes de la semana 28a de gestación no puede hablarse de sueño como tal; sin embargo, a partir de ese momento ya pueden detectarse pequeños periodos, de uno o dos segundos, más propios del sueño que de la vigilia.

Influye tu en su sueño? Nadie se siente más unida que tú a tu hijo, y eso se extrapola al sueño. El sueño intraútertero se rige por estímulos hormonales a través de la placenta, de manera que el ritmo vigilia- sueño de la madre influye en el del feto, aunque no siempre que la madre duerme, su hijo duerme.

Aún no se conocen las funciones exactas del sueño en el niño durante la gestación. ¿Dormirá para descansar? ¿Para ir entrenándose para su vida futura? El caso es que no lo sabemos, aunque sí se ha demostrado que sus funciones vitales se modifican durante el sueño: la frecuencia cardiaca, el ciclo respiratorio, la tensión arterial... sufren variaciones cuando el pequeño se deja caer plácidamente en brazos de Morfeo.

¡Se mueve! Es sorprendente, pero uno de los primeros signos de que el feto está durmiendo es el movimiento. Tu bebé no duerme a pierna suelta, sino a pierna movida. Con tanto ajetreo, más que descansar, parecería que está haciendo deporte, porque además de brazos y piernas, mueve la cara al dormir. Durante un 15 por ciento del tiempo de sueño el feto mueve los brazos, mientras que las piernas las ejercita un poco más, durante un 20 por ciento del sueño (es muy curioso que son precisamente los fetos más inmaduros los que más las mueven). En cuanto a la cara, más de la mitad del periodo de sueño el niño está realizando movimientos en el rostro.

Un Sueño en tres fases. Cada vez que se echa a dormir, tu peque pasa por tres fases de sueño: activo (hay muchos movimientos oculares, respiratorios y corporales), tranquilo (se producen menos movimientos y es el característico del final de la gestación) e indeterminado (que es el que tiene rasgos de los dos anteriores). Para que la calidad de sueño sea buena deben sucederse las tres de forma ordenada. Se ha observado que boca arriba el feto pasa más tiempo en la fase tranquila. Pero eso sólo depende de él.

Cada vez más dormilón. Conforme va creciendo en tu interior, los patrones de sueño de tu hijo se van pareciendo cada vez más a los de los adultos. En niños que están entre la 31a y la 34a semana de gestación se observan periodos de sueño activo de más de 13 minutos y de más de 5 minutos de sueño tranquilo, que van incrementándose progresivamente. Quizá te parezcan instantes muy breves, ¿descansará en sólo 5 minutos? Pero el feto duerme siempre en periodos cortos, pues no ha instituido todavía el ciclo viguila-sueño, que se establece entre los cuatro y los seis meses de vida extrauterina y está muy influido por la luz y la oscuridad, según explica el especialista. También los ciclos de sueño se asimilan, según crece, a los que seguirá fuera de la barriga de mamá. Así, de ciclos cada 41 minutos (semanas 31a-34a) pasa a otros cada 70 (semana 36a), cuando el ciclo en los adultos es de 90 minutos.

Señales que pueden alertarte. El feto no deja de moverse, ni siquiera cuando está muy próximo el parto, aunque es cierto que el espacio que le va quedando es cada vez más reducido. Por ello, unos estados de sueño prolongados e ininterrumpidos sin movimientos corporales o cambios de posición pueden ser un signo de alarma y una indicación para la investigación del desarrollo del sistema nervioso central. En todo caso, es bueno que sepas que al final de la gestación, si analizamos los movimientos entre la semana 32a y el término, descubrirnos que los movimientos faciales aumentan del 48 al 60 por ciento, los de las piernas disminuyen del 31 al 11 por ciento y los de los brazos permanecen estables entre el 12 y el 18 por ciento, detalla el experto.

¿Así nace, así duerme? ¿Cómo será tu hijo cuando nazca; dormilón o muy despierto? Tal vez te preguntes si el embarazo y el parto pueden influir en ello. En bebés nacidos a término, el parto sólo influye en el sueño de los primeros días. Sin embargo, el establecimiento de un buen ritmo vigilia-sueño durante el primer año de vida está influenciado por el estado de maduración en el momento del parto. Así, este ritmo es menos estable en niños prematuros, aunque, en general, no hay fetos ni recién nacidos sanos que duerman mal; sólo duermen de forma diferente.

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