Embarazada “Tu Terapia Antiestrés”

Respira Hondo. Dedicar un tiempo a recargar las pilas puede ayudarte a aliviar muchas de las molestias del embarazo, así que desconecta el teléfono, retírate tú sola a una habitación y cierra la puerta detrás de ti. Siéntate cómodamente en un sillón, en la cama, o con las piernas cruzadas en el suelo, y practica la respiración profunda. Inhala intensamente por los orificios de la nariz y exhala lentamente por la boca. Concéntrate en la respiración y repítelo varias veces hasta que vuelvas a sentirte tranquila del todo.

La Mente al Poder. La visualización es una técnica muy poderosa de relajación y es sorprendentemente fácil de aprender. Siéntate o túmbate tranquilamente en una habitación sin ruidos, y asegúrate de que no te molestarán. Cierra los ojos y visualízate en un ambiente relajado, como tumbada en una playa soleada, escuchando cómo rompen las olas en la orilla. Intenta representar cada pequeño detalle de la escena, incluidos los sonidos, los olores y las texturas. Mantén la imagen todo el tiempo que puedas, aunque quizás te quedes dormida antes de que te des cuenta...

A la Rica Infusión. Sustituye tu café o capuchino diario por las infusiones relajantes. El café es un estimulante que interfiere y altera tu sistema nervioso y también merma la capacidad del organismo de absorber el hierro, necesario para fabricar la hemoglobina, la sustancia que lleva oxígeno a las células sanguíneas. La infusión de manzanilla es relajante y favorece la digestión, así que es ideal para sustituir tu café de media tarde. Si eres de las que no puedes prescindir de él, no tomes más de uno y procura que sea siempre antes del mediodía.

Color-Terapia. El color puede tener una fuerte influencia en el estado de ánimo, ya que afecta al cerebro, así que intenta un poco de color-terapia casera. El azul es el color más relajante de todos. Cambia tus bombillas habituales por otras azules de pocos vatios, apaga cualquier otra fuente de luz que haya en la habitación y siéntate ahí tranquila, bañada en la luz azul. O prueba a cerrar los ojos durante unos minutos y a visualizarte rodeada de luces azules (esto es más práctico si estás trabajando o en la cola del autobús o viajando en metro).

Sofá, ¡Que Gusto! ¿Vas directa al sofá después de un largo y cansado día, pero no consigues ponerte cómoda? Túmbate de lado con una almohada o un cojín entre las rodillas para sostener los ligamentos, y una almohada debajo de la tripa. El único inconveniente es que te quedarás dormida antes de que empiece tu serie favorita en la televisión...

¿Ponerte en Forma? Seguro que el ejercicio físico no es una de las cosas que se te vienen a la cabeza cuando quieres relajarte, pero si sales a dar un paseo, a nadar o haces yoga para embarazadas, te encontrarás mucho mejor, El ejercicio físico libera las hormonas del bienestar, llamadas endorfinas, y aumenta el suministro de serotonina que llega al cerebro, que controla el estado de ánimo y te ayuda a dormir y a calmar la ansiedad. ¿Necesitas más argumentos para decidirte?

Sumérgete. Dedícate un tiempo para darte un baño largo y relajante cuando tengas un rato tranquila para ti sola. El agua no puede estar muy caliente, ya que el sobrecalentamiento puede afectarte a ti o al feto. Añade unas gotas de aceite esencial de lavanda, ylang ylang y vetiver para calmar la mente. Luego relájate, céntrate únicamente en el bebé... ¡Y a disfrutar!

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