Búsqueda Rápida:


En el embarazo ¡No te estreses!

En el embarazo ¡No te estreses!.

El embarazo puede resultar una experiencia sobrecogedora, así que es normal que pueda estar acompañado de mucha ansiedad. ¿Y si le pasara algo al bebé? ¿Y si el parto es una pesadilla? Y por si esto fuera poco, a menudo al abrir el periódico te encuentras con artículos que hablan de los posibles efectos del estrés en el bebé, con lo que tus preocupaciones aumentan aún más, si cabe. Así pues, toma aire, siéntate en tu sofá y relájate, mientras miramos las cosas con perspectiva.

LAS MALAS NOTICIAS...
Cuando te encuentras sometida a una presión, tu cuerpo reacciona y produce hormonas que pueden cruzar la placenta y llegar al bebé por la corriente sanguínea. Un estudio reciente realizado por los científicos de la Universidad de Bristol, en Inglaterra, descubrió que elevados niveles de ansiedad al final del embarazo pueden estar relacionados con bebés más propensos a la depresión y la ansiedad cuando son adultos. Otra investigación realizada por la Facultad de Medicina de la Universidad de Miami descubrió que las mujeres que en el embarazo padecieron una fuerte depresión y altos niveles de ansiedad y estrés tenían bebés más pequeños que la media. Y las mamás muy estresadas tenían tres veces más probabilidades de sufrir un aborto durante las primeras tres semanas de gestación, según un estudio de la Universidad de Chicago.

...Y LAS BUENAS
Hasta aquí las malas noticias, pero ahora vienen las buenas: la placenta actúa como una barrera protectora que impide que al feto le lleguen esas hormonas que tu organismo genera en épocas de estrés. Esta es una de las razones por las que no está tan claro que durante el embarazo el estrés afecte al bebé. Para que exista riesgo de parto prematuro y bajo peso del bebé al nacer, tendría que tratarse de un estrés muy extremo, como el que se da cuando hay un conflicto bélico, y no únicamente de la ansiedad normal que genera el embarazo. Lo cierto es que el embarazo es en la actualidad mucho menos estresante de lo que solía ser antaño, dado que muchos de los factores principales que lo creaban han disminuido. Para empezar, estamos más sanos, la mortalidad materna casi ha desaparecido, los recién nacidos tienen muchas más probabilidades de sobrevivir y el número de bebés nacidos con defectos también ha disminuido. En la actualidad, la probabilidad de que tengas un bebé sano es más alta que nunca. Sin embargo, la forma en que tú afrontes el estrés si podría hacerle daño. Por ejemplo, si por culpa de esa presión empiezas a fumar o incluso a beber o, simplemente, a comer de forma compulsiva, entonces sí que puedes dañar a tu bebé y complicar el embarazo. Pero si, cuando notas que no puedes más, te tomas un respiro, bajar el ritmo, dar un largo paseo. .. no es poco probable que ese estrés afecte a tu futuro hijo.

SIÉNTATE, ¡SUPERMÁMA!
Así pues, aunque es poco probable que afecte al bebé, el estrés sí puede perjudicar tu salud: te hace propensa a sufrir dolores de cabeza e insomnio, y la subida de tensión puede empeorar las náuseas. Cuando Alicia Cuestas, de 43 años, se quedó embarazada de Lucas, que ahora tiene cinco meses, estaba a un paso de examinarse como terapeuta de reflexología, era ama de casa y cuidaba de sus otros hijos: Juan, de ocho años, y Emilia, de cinco. Estudiaba, recogía a los niños del cole, les ponía la merienda a ellos y a sus amigos, los llevaba a clases de natación y hacía todas las tareas domésticas. Era incapaz de relajarme y llegué a sentirme muy cansada, dice Alicia. A la 31 semana de embarazo no me quedó más remedio que bajar ese ritmo de vida. Cogí un virus y tardé tiempo en curarme porque me encontraba con las defensas bajo mínimos y agotada. Fue un aviso. Tuve que aceptar el hecho de que tendría que conformarme con un aprobado en los exámenes y no con una matrícula de honor. Hice un esfuerzo por relajarme y descansar un poco por las tardes. Eso me ayudó a sentirme mucho mejor.

NO TE LAMENTES
El cansancio y las náuseas también pueden desencadenar tensión. Victoria Morán, de 35 años, tuvo dos embarazos muy estresantes con Emi, de cuatro años, y David, de 11 meses, aunque los dos nacieron perfectamente sanos. Vomitaba durante todo el tiempo y estuve ingresada en el hospital varias veces para no deshidratarme. Fui incapaz de retener nada en el estómago durante meses, pero la gente me decía que si no comía afectaría al bebé. Eso no hacía sino estresarme más aún, dice Victoria. Cuando me quedé embarazada de David, mi segundo hijo, estaba demasiado mala y no tenía fuerzas para atender a Emi como quería, y eso me preocupaba. Las mamás que se sienten indispuestas durante sus embarazos se culpabilizan por las cosas que no pueden hacer. Te sientes culpable por no poder trabajar, cocinar, limpiar o cuidar de las personas que te necesitan. Pero no puedes hacer nada por remediarlo. Necesitas que tu entorno te comprenda y que te ayude con las cargas domésticas y familiares; comenta Victoria.

Articulos Relacionados ::.

(0) Comentarios realizados ::.

Jergalicia Studio de Diseño © 2008. Todos los derechos reservados

Escribe Tu Nombre y Tu Email Para Enviarte Más Información sobre
Temas Materno Infantiles.


Tu Nombre:
Tu Email:

Repudiamos el SPAM al igual que tú. Prometo No facilitar tu correo electrónico a nadie.