En estos 9 meses se producen tantos cambios y hay tantas cosas que preparar para la llegada del bebé que es imposible no sentir ansiedad. Pero no dejes que vaya a más. El estrés puede ser peligroso para ti y tu hijo. Te lo contamos.
El embarazo puede resultar una experiencia sobrecogedora, así que es normal que se acompañe de mucha ansiedad. Muchos titulares hablan sobre los peligrosos efectos del estrés en el feto y esa información, en lugar de ayudarte, hace que todavía te agobies aún más. Así pues, coge aire mientras mirarnos las cosas con perspectiva.
La Parte Difícil. Cuando te encuentras sometida a una presión, tu cuerpo produce hormonas que pueden cruzar la placenta y llegar al bebé por la corriente sanguínea. Un estudio reciente realizado por los científicos de la Universidad de Bristol (Reino Unido) descubrió que unos niveles de ansiedad altos al final del embarazo pueden estar relacionados con bebés más propensos a la depresión y la ansiedad en la madurez.
Otra investigación realizada por la Facultad de Medicina de la Universidad de Miami (EE.UU.) descubrió que las mujeres con unos altos niveles de depresión, ansiedad y estrés tenían bebés más pequeños. Y las mamas muy estresadas tenían tres veces más probabilidades de sufrir un aborto en las primeras tres semanas, de acuerdo con un estudio de la Universidad de Chicago (EE.UU.).
Las Buenas Noticias. Pero la placenta también puede romper las hormonas del estrés. Esta es una de las razones por la que no está tan claro que el estrés durante el embarazo afecte al bebé. Para que exista riesgo de parto prematuro y bajo peso al nacer, tendría que tratarse de un estrés muy extremo, y no únicamente de la ansiedad normal que genera de por sí el embarazo.
El embarazo es en la actualidad mucho menos estresante de lo que era hace unas décadas. Los factores principales de estrés disminuyen. Estamos más sanos. Los bebés tienen muchas más probabilidades de sobrevivir y el número de niños nacidos con enfermedades también ha disminuido. La probabilidad de que tengas un bebé sano es más alta que nunca.
Pero la forma en que tú gestiones el estrés sí podría hacerle daño. Es probable que el vínculo entre el estrés y los problemas de embarazo tenga una relación causa-efecto. Por ejemplo, es posible que, a causa de la ansiedad, sigas fumando, cuando lo que tendrían que hacer es cuidarte más que nunca y no consumir ni un pitillo.
Sientete, ¡Super Mamá! Por eso, aunque es poco probable que afecte al bebé, el estrés puede perjudicar tu salud: te hace propensa a los dolores de cabeza, insomnio, y la subida de tensión puede incluso empeorar las náuseas.
No Te Lamentes. El cansancio y las náuseas también pueden desencadenar estrés. Las mamas que se sienten indispuestas durante sus embarazos se culpabilizan por las cosas que no pueden hacer. Te sientes culpable por no poder trabajar, cocinar, limpiar o cuidar de las personas que te necesitan. Pero no puedes hacer nada por remediarlo. Necesitas que tu entorno te comprenda y que te ayude con las cargas domésticas y familiares.
¡Que Alguien me Ayudes! Evitar que el embarazo se convierta en una olla a presión es algo tan sencillo como pedir ayuda y consejo. No tienes que enfrentarte tú sola. No eres la única que se siente así, y puedes recibir ayuda. Si tienes ansiedad, habla con personas que conozcas o mejor, la matrona o el ginecólogo. Pero no esperes a que te pregunten. Coméntales los temas que te preocupan, e intenta no preocuparte por las cosas que puedan ocurrir en el futuro. ¡Vive el presente!