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Listo Para Nacer “De la 36 a la 40 Semana”

Listo Para Nacer “De la 36 a la 40 Semana”.

El momento se acerca. Tú estás deseando ver la carita de tu bebé. Él, salir, estirarse... y que le abrace su mamá, de quien hasta ahora sólo conoce su tranquilizadora voz. Y como no puedes hacer nada por adelantar la cita, sólo queda esperar a que se desencadene el parto.

Va a nacer, y curiosamente tú te sientes más ágil y activa que nunca. La hiperactividad es bastante frecuente: constituye una defensa ante la incertidumbre que supone la espera, justo cuando el bebé ya ha terminado de desarrollarse y alcanza su máximo peso.

36 Semana

Mullidito y mimoso
. Mide 46,5 cm y pesa 2,650 kg. Su piel está lisa y estiradita y ha acumulado debajo la grasa suficiente para protegerle: parece mullidito y redondeado. La capa de vérnix se ha desprendido y flota en el líquido amniótico. El cráneo no está del todo osificado.
Ya ha adquirido la postura con la que, probablemente, nacerá (es muy difícil que se gire ahora, aunque no se descarta). En el 95 por ciento de los casos estará colocado de cabeza; en el 3 por ciento, de nalgas; en el 1 por ciento, de cara; y en el 0,8 por ciento, vendrá atravesado.

37 Semana

De brazos cruzados
. Tu hijo ha crecido tanto -mide 48 cm- y está tan gordo -pesa 2,900 kg-, que no puede moverse; sólo abre y cierra la boca y los ojos. Su postura es un tanto incómoda: con la cabeza hacia abajo, los brazos cruzados sobre el pecho y las piernas, aunque elevadas, dobladas sobre sí mismas. En estas condiciones, ¿quién no estaría deseando salir?

38 Semana

Esto es caspa, ¿o qué?
Su talla es de 49 cm y pesa 3,100 kg. Ha desprendido el lanugo (¿recuerdas?; esa pelusa suave y tupida que recubría todo su cuerpo), y la capa espesa que envolvía su piel nota ahora en forma de grandes copos en el líquido amniótico. Las estadísticas dicen que en más del 30 por ciento de los casos habrá nacido ya.

39 Semana

Se acercan cambios.
El bebé dedica estas últimas semanas a fortalecerse y a ganar peso. Mide 50 cm y su peso es 3,300 kg. Su cuerpo va a experimentar un cambio radical en el momento del parto, incluso algunos órganos abandonan la función que cumplían -como el hígado, que deja de producir glóbulos rojos y blancos, trabajo que, en adelante, desempeñará la médula ósea-. Por otro lado, la placenta está llegando a su límite en cuanto a reservas de nutrientes.

40 Semana

¡Que voy!.
Las contracciones desencadenan el nacimiento y ayudan al bebé a descender por el canal del parto, en un proceso que dura alrededor de 8-10 horas en las primerizas y unas 6 en las multíparas. Antes de cortarle el cordón, te lo pondrán sobre tu regazo y... ¡por fin ha llegado el momento de conocerse! El llanto del bebé no es en absoluto señal de angustia, es una necesidad fisiológica, y tiene una razón de ser: la caja torácica, comprimida durante el parto, queda descomprimida y liberada al salir al exterior. Ha llegado el momento de que los alveolos pulmonares se desplieguen, y el líquido amniótico que los llenaba se reabsorba rápidamente. ¡Está respirando por sí mismo! ¡Bienvenido al mundo, bebé!

Qué notarás

- Esas contracciones débiles, irregulares e indoloras que notas cada vez con más frecuencia son del todo normales. Se llaman de Braxton Hicks, y ayudan a que el cuello del útero se prepare para la dilatación y también a aumentar la circulación de la sangre de la placenta.

- En la recta final del embarazo, el tapón mucoso -una sustancia pegajosa, ligeramente rosada-, que ha cerrado el cuello del útero, se desprende porque éste se dilata. Es el anuncio del parto, que puede tardar todavía unos días.

- El proceso por el que las contracciones van acortando poco a poco el cuello del útero se llama borramiento. En algunas mujeres empieza días antes del parto; otras, en cambio, apenas unas horas antes. Este proceso sólo se produce en las primíparas, porque una vez que se borra el cuello uterino, ya no vuelve a recuperar su estado inicial.

- Tras el parto, el útero se contrae para volver a la normalidad; son los entuertos, y permiten una ligadura natural de los vasos sanguíneos, que evitarán las hemorragias. Al principio, los sangrados serán muy abundantes, ya que tienen que arrastrar la parte envejecida del útero, pero van disminuyendo hasta desaparecer hacia el final de la tercera semana.

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