Los Controles Prenatales

Ahora, todos los cambios de tu cuerpo, internos y externos, serán observados, controlados y anotados minuciosamente por un equipo de expertos (médicos, enfermeras, farmacéuticos y técnicos de laboratorio), cuya misión principal es conseguir una gestación y un parto óptimos para asegurar la llegada a este mundo de un bebé sano y feliz.

Primera Fase: Tiempo de Pruebas Intensas
No te asustes, porque no será igual durante los 9 meses que te quedan por delante. Pero, ahora, al principio, es el tiempo de los análisis más exhaustivos para valorar cuál es el estado de la mamá y del feto.

- Control de la tensión arterial: ésta sufre cambios a lo largo de la gestación, por lo que será controlada en cada visita al especialista.

- Primer análisis de sangre: con él se pretende confirmar el embarazo, así como valorar el estado de salud de la madre (niveles de hierro y de células rojas), determinar su grupo sanguíneo. También sirve para averiguar la existencia de algunas enfermedades o para definir su estado.

- Análisis triple marcador: se trata de un análisis de sangre que da una información valiosa acerca de las posibilidades de que el bebé nazca con anomalías. El resultado no es definitivo y si muestra una situación problemática debe ser confirmado mediante pruebas más específicas (como la amniocentesis).

- Primer análisis de orina: gracias a esta prueba se puede comprobar si hay presencia de infecciones urinarias o si se presentan indicios de diabetes.

- Examen ginecológico: es necesario para excluir la presencia de infecciones de transmisión sexual que puedan estar presentes en el cuello del útero, por ello se realizará una citología o Papanicolau. También se realizará una medición de la pelvis para asegurarse que es apta para permitir el nacimiento y se comprobará cuál es la apertura del cuello del útero.

- Primera ecografía: nos ofrece una información muy precisa, ya que permite comprobar si la fecha de embarazo corresponde con el tamaño del feto; además, permite descartar la existencia de un embarazo extrauterino y confirma el latido del corazón del bebé.

- Muestra de vellosidades coriónicas: Si en la familia hay antecedentes de anomalías genéticas o bien la sospecha de las mismas, se realizará esta prueba entre la décima y la doceava semanas de la gestación.

Segunda Fase: Periodo de Seguimiento Durante el segundo trimestre se repetirán algunas de las pruebas ya realizadas y, también, se realizarán otras más específicas.

- Toma de la tensión arterial: Si tienes frecuentes dolores de cabeza podría ser debido a hipertensión, factor que debe ser controlado.

- Análisis de sangre para descartar la anemia.

- Análisis de orina para determinar la presencia de azúcar o de Infecciones urinarias. También se hará un examen de las proteínas que indicaría la existencia de preclampsia, una enfermedad que requiere ser controlada.

- Ecografía: Alrededor de la veinteava semana de gestación podrás saber cómo se desarrolla tu bebé, cuál es la posición de la placenta y la cantidad de líquido amniótico.

- Control del azúcar: En primer lugar se realizará una prueba, mediante la ingesta de glucosa y la posterior extracción de sangre, para determinar cómo tu organismo procesa el azúcar. Si el resultado no es el esperado, algo muy frecuente, tu médico pedirá otra prueba más específica llamada curva de la glucosa, en la que, tras ingerir este elemento, te practicarán cuatro análisis de sangre a lo largo de varias horas en las que deberás permanecer en reposo, así se podrá determinar con precisión la existencia o no de diabetes.

- Amniocentesis: Se trata de una prueba invasiva, con un riesgo real aunque pequeño, de provocar un aborto, por ello conviene meditar bien la necesidad de realizarla. Sirve para determinar si hay anomalías en los cromosomas del bebé (lo que puede hacer sospechar la presencia de, por ejemplo, síndrome de Down). Los resultados se comunican a las dos semanas.

Tercera Fase: en la recta final Sin olvidar el control de tu estado de salud, las pruebas de este tercer trimestre pretenden garantizar una buena preparación para el parto.

- Análisis de sangre: además de valorar, de nuevo, tus niveles de hierro se analizará la coagulación de la sangre para determinar el uso de la anestesia durante el alumbramiento.

- Análisis de orina: se seguirá descartando la presencia de infecciones, azúcar y de proteínas que sugieran preclampsia.

- Cultivo rectovaginal: es necesario para descartar la presencia de bacterias perjudiciales en la vagina y el ano que pudieran ser contagiadas al bebé durante el nacimiento.

- Ecografía: es el momento de valorar que el cordón umbilical y la placenta tengan una buena ubicación para el parto.

- Perfil biofísico: Si el alumbramiento se retrasa, el médico solicitará esta prueba para comprobar el buen estado del bebé. Para ello se registrarán los latidos de su corazón y se realizará una ecografía que permitirá valorar si el bebé se mueve de manera adecuada y si tiene suficiente líquido amniótico.

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