Tranquilo y sin contratiempos. Eso es lo que esperas de todo tu embarazo y, seguramente, así será. Pero hay casos en los que se presentan pequeños quebrantos de salud que, en tu estado, te generan mayor preocupación. Investigamos acerca de los más importantes y te contamos qué hacer.
Apendicitis. Acude a urgencias médicas si tienes los siguientes síntomas: náuseas, inapetencia, vómito, estreñimiento y fuerte dolor abdominal inferior. Durante el embarazo el apéndice cambia de posición por lo cual se hace más difícil su valoración y a menudo se confunde con molestias urinarias. Este es un caso delicado y, siempre requiere intervención quirúrgica; pero tomando las debidas precauciones, todo saldrá bien.
Cálculos renales. Aunque son pocas las probabilidades de padecerlos, es mejor estar preparada. Los síntomas son dolores tipo cólicos muy fuertes, que usualmente se localizan en la región lumbar y que pueden estar acompañados de otros síntomas, como sangre en la orina. Si es tu caso, debes someterte a un estricto cuidado médico. El especialista definirá si te interviene o, por el contrario, te medica.
Fracturas. Nadie está exento de un mal paso y menos una mujer embarazada, por ello si sufres un pequeño accidente, debes estar atenta a la manera como te toman los rayos X. Si tu médico no está contigo (y no alcanzas a esperado) exige todas las precauciones para que te examinen solamente la parte fracturada, lejos del área abdominal. En caso de que se trate de la columna o de una zona cercana al útero, los rayos X no te afectarán si estás en las últimas semanas. Si no es así, te protegerán con un chaleco especial.
Cistitis. Durante el embarazo es más probable que se presente esta enfermedad debido a los cambios hormonales y al crecimien to del útero que comprime las vías de salida de la orina. Los síntomas son deseos urgentes de ir al baño, ardor al hacerlo y prurito en tu zona íntima. Además, te puede dar fiebre, dolor de espalda y rastros de sangre en la micción. Obviamente, el control médico es indispensable; pero tú también puedes controlar, de manera natural, que esto no ocurra: ve al baño tan pronto como sientas deseos, realiza un cuidadoso aseo de tu zona íntima, usa ropa interior de algodón holgada, consume yogur natural con fermentos lácticos vivos, bebe mucha agua y mantén una dieta nutritiva.
Gripe. La protección ofrecida por el sistema inmunológico tiende a disminuir un poco durante el embarazo, con el fin de evitar que tu cuerpo rechace al bebé. Por este motivo, ahora te encuentras más expuesta a sufrir gripe, tos y resfriados. Lo primero que debes hacer es prepararte para evitar, en lo posible, que esto suceda y si ocurre que no sea muy fuerte. ¿Cómo? Aumentando tú consumo de frutas y verduras frescas. Además, los especialistas aconsejan mucho descanso y cero estrés. En caso de fiebre acude al médico lo antes posible. El problema con los medicamentos antigripales y de otro tipo, es que estos pasan al feto y afectan su desarrollo, sobre todo en las primeras semanas de embarazo, por eso no tomes ni un analgésico sin consultar primero con tu médico.
Dolor de muela. Antes que nada, siempre debes advertirle a tu odontólogo que te encuentras embarazada y aunque lo ideal es estar al día con tu salud dental, antes del embarazo, es bueno saber que en caso de ser necesario existen antibióticos apropiados para tu estado; y si se requiere anestesia, se puede aplicar, tomando algunas precauciones. De todos modos recuerda que sólo el odontólogo podrá juzgar si es mejor tratar esa muela ahora o si debes esperar hasta después del parto.
Infecciones virales. Las más comunes son la varicela, la rubéola, el sarampión y la roséola. Si ya te dio alguna de ellas, no te preocupes, eres inmune. En caso contrario, acude inmediatamente al médico quien te ordenará algunos medicamentos que te ayudarán a proteger al bebé.
Molestias digestivas. Afortunadamente, tu cuerpo tiene muchas defensas naturales para mantener a salvo a tu bebé, y aunque la diarrea y el vómito sean incómodos, son molestias normales durante la gestación. En estas situaciones lo mejor es descansar y beber mucho líquido y si no toleras ni siquiera el agua, bébela a pequeños sorbos con un pitillo. No consumas ningún antidiarreico ni bebidas rehidratantes, sólo suero oral si te lo prescribe el médico. Si los síntomas persisten por más de 48 horas, sufres de deshidratación grave, se te sube mucho la temperatura o presentan alguna otra molestia, acude de inmediato al servicio de urgencias.
Migrañas y dolor de cabeza. Durante el embarazo, 70% de las mujeres que sufren de migraña no presentan más crisis y muchas mejoran notablemente, incluso después del parto. La razón tiene que ver con el aumento en la producción de ciertas hormonas. Sin embargo, no siempre la situación mejora; hay casos raros en donde el embarazo empeora la migraña o los dolores de cabeza, o es el motivo de su aparición. Una vez más, no tomes nada sin consultar con tu médico, pero debes saber que existen medicinas indicadas para este período…