Tu embarazo va por buen camino, te alimentas bien y sigues las recomendaciones del médico, entonces ¿por qué el análisis de sangre reveló que sufres anemia? Aclaramos tus dudas.
No creas que los suplementos de hierro de los cuales te habla tu médico son algo rutinario. Desde la concepción, tu bebé consume enormes cantidades de hierro, un mineral indispensable para la formación de sus glóbulos rojos, además, lo almacena durante los dos últimos meses de gestación para utilizado mientras está lactando (tu leche apenas contiene hierro suficiente para cubrir sus necesidades). Esta demanda extra suele originar anemia por deficiencia de hierro o ferropénica, una de las carencias nutricionales más frecuentes en la gestación. Afortunadamente, es un problema fácil de corregir con una adecuada alimentación basada en alimentos ricos en hierro y en el consumo de suplementos que contengan este mineral.
Recogimos las inquietudes más comunes de las futuras madres sobre este tema, he aquí las respuestas.
-¿Qué significa estar anémica durante el embarazo? Quiere decir que la mamá sufre una carencia de hierro en su organismo. Esta es una situación frecuente durante el embarazo, porque el feto fabrica sus glóbulos rojos a expensas del hierro materno, lo cual afecta las reservas de la mujer y la pone en una condición vulnerable.
-¿Existe algún momento en el cual sea más susceptible? No es raro que aparezca desde el inicio de la gestación. Sin embargo, de las semanas 24 a 28 es cuando tienes mayores probabilidades de desarrollar dicha afección, pues el aumento del volumen sanguíneo materno y el feto en crecimiento hacen que se incrementen, significativamente, las necesidades de hierro. Aunque todas las mujeres son susceptibles de padecer anemia, algunas son más propensas: si eres una madre joven; tus menstruaciones eran abundantes; has tenido embarazos muy seguidos; las náuseas y el vómito de los primeros meses te han impedido alimentarte bien; esperas gemelos o trillizos o si llevas una dieta poco saludable, con bajo consumo de alimentos que sean fuente de hierro como carnes y verduras verdes, entre otros.
-¿Cuáles son los síntomas? Si la deficiencia es leve lo más seguro es que no presentes ningún síntoma; aunque en algunos casos las mujeres empiezan a sentir deseos incontrolables de morder hielo o comer crispetas. Es importante que hables con tu médico si padeces palidez, fatiga extrema, debilidad, palpitaciones o taquicardia, falta de aliento, mareos o desmayos. En grados avanzados se presenta caída del cabello, irritabilidad y debilidad en las uñas.
-¿A qué controles me somete el médico para diagnosticarla? En tu primera cita, te ordenará una prueba de sangre para descartar anemia; este examen se repetirá en las semanas 24 o 28. También te hará una serie de preguntas sobre antecedentes personales y familiares.
-¿Padecer anemia podría afectar el desarrollo de mi bebé? Raras veces el bebé de una madre anémica tiene deficiencia de hierro al nacer, porque este es uno de los pocos casos en los cuales las necesidades del feto se suplen antes que las de la mamá, es decir, el bebé tomará de ti el hierro que requiera. Sin embargo, si el caso es grave, cabe la posibilidad de que el niño nazca prematuro. Si bien es muy raro que la anemia por sí sola desencadene una emergencia durante la gestación, puede agravar otra complicación que se presente. No sucede lo mismo con la madre, la anemia en el embarazo se ha relacionado con una mayor incidencia de padecer preeclampsia, infecciones urinarias y un aumento en el riesgo de sufrir infecciones o depresión posparto.
-¿Es cierto que consumir remolacha ayuda a curar la anemia? Por lo general, las personas asocian el color rojo de la remolacha con la producción de sangre, pero no tienen ninguna relación, es más, el contenido de hierro en la remolacha no se absorbe tan bien como, por ejemplo, el de la carne. Como en este tema existen muchos mitos es mejor que hables con el médico o el nutricionista para que te aclare qué alimentos debes incluir en tu dieta.
-¿Cómo puedo prevenirla? Sería una preocupación menos si la previenes antes de quedar embarazada, habla de ello con tu médico para que te haga los exámenes correspondientes antes de decidirte a encargar bebé. En todo caso, lo más importante, antes y durante la gestación, es que te alimentes apropiadamente, con una dieta rica en hierro. Además, ingiere alimentos que contengan vitamina C, un nutriente que favorece la absorción de dicho mineral.
Obviamente, toma con juicio los complementos recomendados por el ginecoobstetra. Pero ten presente que en algunas ocasiones el hierro se tolera muy mal durante la gestación, especialmente, en los primeros meses (agrava los síntomas como náuseas y estreñimiento). Si tienes problemas habla con tu médico y pídele algunos consejos para que tu organismo lo acepte mejor.