A qué juega mi bebé?

Una vez nuestro hijo tiene las necesidades básicas cubiertas, el juego es la siguiente actividad más importante en los primeros años de su vida.
Todo aquello que a nuestro hijo le resulte agradable será un juego para él y lo repetirá siempre que pueda. En cambio lo que no le guste, lo probará una vez pero no lo repetirá. Por eso es tan importante encontrar el aspecto lúdico en las actividades cotidianas, porque cuanto más le gusten a nuestro hijo, más las repetirá y más cosas aprenderán. A través del juego lo aprende casi todo.
También a valorarse a sí mismo y a ganarse la confianza necesaria para enfrentarse a las diferentes etapas de su desarrollo de una forma espontánea y agradable. La relación entre el tiempo dedicado al juego y el grado de autoestima que tiene un niño es muy estrecha: un niño que juegue mucho crecerá con más vitalidad, mayor equilibrio emocional y seguramente será más feliz.
Encontrar los juguetes más ajustados a la edad de nuestro hijo para estimularle y motivarlo es un aspecto central en el que nosotros, los padres, podemos intervenir de forma muy favorable.

Todavía no gatea… ¿qué tipo de juguetes son los más adecuados?
• Cuando nuestro hijo todavía no gatea debemos ofrecerle objetos que él pueda coger con facilidad y manosear o bien que pueda mirar y disfrutar de su sonido, sus lucecitas o sus colores. • Durante los cuatro primeros meses de vida, la vista todavía está muy poco desarrollada. El bebé ve las cosas muy borrosas y cuando mejor las ve es a una distancia entre 25 y 30 cm. que, casualmente, es la distancia aproximada en que se encuentra tu cara cuando lo tienes en brazos. Por eso se guiará mucho más por los sonidos que por la vista. Prefiere los sonidos agudos a los graves, y a ser posible que sean rítmicos, ya que dentro del vientre de la madre estaba acostumbrado a oír el ruido del latido de su corazón y de su respiración. Los cascabeles y sonajeros adaptados a su edad son un buen juguete para este momento. Aunque todavía no podrá cogerlos, se los puedes mover tú. Seguro que le gustará.
• Cuando ya presta atención, sigue el movimiento con la mirada y reacciona ante los sonidos, los juguetes más recomendados son aquellos que llamen y retengan su atención y lo estimulen a utilizar la vista y el oído: móviles, cajas de música, luces que se muevan, campanas y sonajeros.
• ¿Te has fijado con qué fuerza empieza a cogerte el dedo tu bebé? Es conveniente estimular esta actividad tanto con tu dedo como con otros objetos. Puedes ofrecerle objetos de diferentes texturas para que pueda experimentar diferentes sensaciones y desarrolle la coordinación moviendo los objetos, tirándolos y volviéndolos a coger. Son aconsejables los sonajeros, los juguetes blanditos, sobretodo los que hagan ruido al moverlos, las pelotas y los aros que quepan en sus manos, y también objetos con profundidad como cubos y cajas.
• Cuando empieza a morderse o a chuparse los puños, podemos ofrecerle juguetes que se pueda meter en la boca. De esta manera podrá investigar el objeto a sus anchas. Cuando nuestro hijo chupa un juguete, lo observa atentamente, se lo pasa de una mano a la otra y lo tira al suelo repetidamente está aprendiendo a reconocerlo. También le pueden aliviar el dolor de las encías cuando le salen los dientes.
• Cuando ya mueve los brazos a sus anchas y puede pasar un rato tumbado y despierto mirando a su alrededor, son buenos esos juguetes que se colocan encima del bebé, que son como una barra de gimnasia con objetos que cuelgan al alcance de sus manos o de sus pies y que estimulan a nuestro hijo a estirar los brazos para coger las cosas o tirar de ellas, y a patalear para golpearlas con sus pies.
• Podemos aprovechar el momento del baño para jugar con él. Hasta hace muy poco era su hábitat natural. Déjale que experimente con diferentes materiales: objetos que floten, otros que se hundan, que absorban el agua, etc.
• Sin embargo, su juguete preferido sois vosotros: sus padres. Le gustará mucho sentir vuestra voz, que le cantéis canciones y que le habléis con grandes sonrisas y muecas, de manera que empezará a imitar vuestros gestos y sonidos, base para el posterior desarrollo del lenguaje.

Empieza a gatear… ¿qué podemos hacer? Debemos proporcionarle la oportunidad de que sea él mismo el que coja sus juguetes. El simple hecho de intentar coger un juguete ya es un juego para él y le ayudará, por un lado, a aumentar su autonomía haciendo movimientos intencionados, y por el otro, aprenderá a plantearse alternativas para conseguir su objetivo.
• Cuando ya puede mantenerse sentado, es bueno que juegue con pelotas y con objetos que pueda lanzar o hacer rodar. Así lo estimularemos a que tire las cosas y vaya a buscarlas, y se dará cuenta que las cosas que se van se pueden recuperar. Este tipo de juegos facilitará la separación de vuestro hijo cuando vaya a la guardería, etc. y se puede fomentar con otros juegos como el de los pañuelos que cubren y descubren los objetos, permitiendo a nuestro hijo comprender poco a poco que lo que está tapado no desaparece sino que permanece.
• Cuando vemos que manifiesta placer al tener sus juguetes alrededor, podemos ofrecerle libros de tela y de cartón, así como instrumentos musicales sencillos para que empiece a reconocer formas, colores y sonidos y se divierta con ello.
• Cuando vemos que intenta ponerse de pie le facilitaremos instrumentos para que le resulte más fácil, como los juguetes de apoyo (los llamados correpasillos), que lo ayudarán a mantener el equilibrio, aumentar su confianza y su estabilidad y fortalecerá los músculos de sus piernas. Los andadores también son muy prácticos, pero siempre deben usarse con moderación.
• Le gustarán mucho los libros de cuentos, con las páginas rígidas para que él solo pueda empezar a pasarlas y ver muchas imágenes que pueda reconocer y que tú puedas presentarle acompañadas de su nombre. Esta manera de interactuar es básica para la posterior adquisición del lenguaje.
• Otras actividades que le resultarán muy gratificantes son aquellas que le permitan apilar cosas y encajar piezas. Por eso son buenas las cajas y los cubos que le permitan hacer sus primeras construcciones o los juguetes con diferentes formas y colores que tienen que encajarse en agujeros con la misma forma. A través del juego nuestro hijo irá aprendiendo y superando los nuevos retos que se le presentan cada día y poder hacerlo fortalecerá su autoestima y aumentará la seguridad en sí mismo. Así que… ¡no dejemos de jugar! Anna Sala Ferran Licenciada en Psicología

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