Un uso prudente y racional puede ser beneficioso, pero el abuso puede causar graves problemas para la salud. Para evitarlo es imprescindible la supervisión de los padres.
- Limitar el uso a un horario determinado, por ejemplo, el sábado o el domingo de una a dos horas. Impedir el uso durante la semana y, si no fuera posible, permitírselo siempre después de las tareas escolares y extraescolares, y no más de 20 minutos.
- Utilízalo como refuerzo positivo, es decir, el niño se lo tiene que merecer.
- Adquirir videojuegos aptos para cada edad. Para ello, la mayoría de los juegos incluyen el PEGI, un sello que indica la edad más adecuada para cada juego.
- Observa los iconos de la contraportada en la que se distingue la tipología del contenido: discriminación, drogas, violencia, juego de azar….
- Vigila el contenido y estrenar los juegos con el niño.
- Potenciar la vida en familiar.
- Fomentar otras actividades como el deporte, la lectura, el arte o la música.