A medida que el niño se va haciendo mayor, se le debe quitar de la cabeza la tentación de dormirse frente al televisor.
Si bien es cierto que muchos niños se quedan hipnotizados viendo las imágenes de los dibujos animados, esto no significa que se tranquilicen; más bien sucede lo contrario: pueden permanecer despiertos hasta muy tarde (incluso después de las 11 de la noche) para saber cómo terminará la historia que están viendo.
Por lo tanto, para ayudar a tu hijo a relajarse, es preferible que se recuesten juntos en la sala sobre una manta suave y que le susurres canciones, cuentos o mimos.
También funciona entretenerse con un juego que le resulte sencillo, mientras suena, a poco volumen, una pieza de música clásica o de música moderna, pero con ritmo lento y acariciador.