Uso extendido de la televisión entre los más pequeñines

La American Academy of Pediatrics recomienda actualmente que los niños menores de 2 años no vean televisión.

Sin embargo, un estudio reciente halla que un día cualquiera, apenas el 37 por ciento de los niños entres 0 y 2 años no ve televisión y hasta uno de cada cinco menores de 2 tiene un televisor en su habitación. Más de la mitad (el 54 por ciento) de estos pequeñines pueden encender la televisión solitos.

Entiendo la posición de la AAP porque aún no conocemos las implicaciones neurológicas de ver televisión para los niños pequeños, aseguró Elizabeth Vandewater, autora del estudio, directora asociada del centro investigación poblacional y profesora asociada de desarrollo humano y ciencias de la familia de la Universidad de Texas en Austin.

Por otro lado, dijo, no me parece que las guías sean realistas.

Los hallazgos del estudio no fueron del todo malos. Vandewater halló que poco más de la mitad de los niños entre los 3 y los 4 años, así como el 70 por ciento de los que tenían entre 5 y 6 no veían más del límite recomendado de dos horas diarias. En el grupo de 3 a 6 años, la televisión en la habitación se hizo más común, pues cerca de la tercera parte tenía una en la habitación.

Los hallazgos aparecen en la edición de mayo de Pediatrics.

Para saber más acerca de los hábitos reales como televidentes de los niños pequeños, Vandewater y sus colegas encuestaron a 1,051 padres de niños pequeños durante 2005. Preguntaron sobre el uso de los medios, si había un televisor en la habitación y sobre otras actividades, como la lectura y jugar al aire libre, para determinar si el uso de la televisión estaba reemplazando a otras actividades.

El estudio halló que un día cualquiera, las tres cuartas partes de los niños vieron al menos algo de televisión y cerca de la tercera parte vio videos o DVD. El tiempo promedio de televisión fue de una hora y veinte minutos, que cae dentro de lo que sugiere la AAP de no más de una a dos horas para los mayores de tres años.

Los investigadores no hallaron que la televisión típicamente reemplazara a otras actividades, como leer o jugar al aire libre. Sin embargo, Vandewater aseguró que en las investigaciones anteriores que realizó, halló que la televisión podría estar reemplazando el tiempo de interacción con los padres.

Es importante recordar que si usted apaga el televisor, se supone que la familia pasará tiempo junta, aunque eso no siempre es así. Podrían hallar otras cosas que hacer por su cuenta, dijo. También es importante que no supongamos que todo el tiempo que pasan con los padres es bueno y de buena calidad. Si los padres están estresados, quizá no sea el mejor momento para pasar tiempo juntos y quizá no sea mala idea ponerles una película durante media hora, opinó Vandewater.

También sintió lástima por los padres que podrían pensar que la regla de nada de televisión es difícil de cumplir. Los medios y la tecnología llegaron para quedarse, comentó Vandewater. Forman parte de nuestra vida cotidiana. Los muebles para televisión ahora hacen parte habitual del mobiliario de la sala. Lo que necesitamos es determinar cómo dar consejos que se puedan seguir.

El Dr. Christopher Lucas, director del servicio de la temprana infancia del Centro de estudios infantiles de la Universidad de Nueva York en esa ciudad, estuvo de acuerdo en que es difícil lograr que los menores de dos no vean tanta televisión porque ésta hace parte de la cotidianeidad de los estadounidenses.

Las directrices parecen estar desfasadas con la realidad, aseguró Lucas.

Ni Vandewater ni Lucas recomiendan específicamente que los niños pequeños vean televisión. En cambio, sólo están reconociendo que ocurre y que actualmente no hay evidencia de que sea perjudicial.

Lucas asegura que, para ser útil, la televisión necesita estar en el contexto de los niños. Si no se supervisa, ver televisión de manera pasiva probablemente no sea útil, pero los medios educativos, vistos en conjunto con los padres o cuidadores, pueden ser muy útiles, sostuvo.

Tanto a Vandewater como a Lucas les preocupa la tendencia creciente a que haya televisores en las habitaciones de los niños. Con mayor frecuencia, los padres entrevistados para el estudio aseguraron que habían puesto un televisor en la habitación del niño porque permitía que los demás televisores de la casa fueran para los padres.

Cada vez hay más literatura que muestra que tener un televisor en el cuarto se relaciona con diversos resultados negativos. Yo instaría insistentemente a los padres a no ponerles televisor en el cuarto, sentenció Vandewater.

Existe la creencia de que la televisión ayuda a los niños y que podría tranquilizarlos, pero el televisor activa el cerebro y hace que les resulte más difícil dormir, explicó Lucas.

¿Cuál es la recomendación final de Vandewater? Los medios ofrecen entretenimiento. Y como tal, lo mejor es disfrutarlos con moderación.

HealthDay

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