Mastitis

Existen distintos tipos de mastitis (de mayor a menor frecuencia de aparición

Mastitis intraductal
Es la más frecuente de todas. Su tratamiento médico suele ser tanto más
exitoso cuanto más temprano se inicia. Consiste principalmente en lo siguiente:

  • reposo en cama hasta la desaparición de la fiebre, por lo menos
  • drenaje adecuado de la mama enferma, por la succión frecuente del bebé (cada dos horas) y por extracción con sacaleche manual o con bomba;
  • utilizar un antibiótico adecuado de 10 a 14 días; el cefadroxilo no perjudica al bebé y su mamá puede tomarlo cada 12 horas;
  • mientras haya dolor, fiebre e inflamación, debe tomarse un buen analgésico que a la vez sea antiinflamatorio, como lo es el ibuprofeno;
  • los paños fríos alivian el dolor y disminuyen la congestión sanguínea, pero deben ser reemplazados por paños húmedos calientes unos minutos antes de dar de mamar, para favorecer la bajada de la leche.
Con todas estas medidas, si se inician dentro de las primeras 24 horas de presentada la mastitis, el resultado habitual es una mejoría evidente de la fiebre, la inflamación, el dolor y la retención de leche, en unas 48 horas. Sucede con cierta frecuencia que algunas mamás interrumpen por su cuenta el antibiótico antes de los 10 días, con el resultado frecuente de una recaída de la mastitis. El pecho que tuvo una mastitis puede producir por un tiempo variable una leche con elevada concentración de cloruro de sodio. Después de una mastitis se recomienda a la mamá probar el sabor de su leche de cada pecho por separado. Si el pecho que tuvo la mastitis excreta leche ostensiblemente salada, eso puede explicar el desinterés del niño para mamar de ese lado. En estos casos, hasta que el sabor de la leche del pecho en cuestión se equipare al sabor de la leche del lado sano, es conveniente dar pocos minutos del pecho salado y terminar de vaciarlo con extracción al concluir la mamada. Las mujeres que tienen, más de un episodio de mastitis requieren una cuidadosa evaluación médica y eventualmente psicológica. Las mujeres suelen estar desanimadas y propensas a abandonar el amantamiento

Mastitis por Cándida Albicans
La incidencia de infecciones micóticas ha aumentado en la última década, probablemente por el amplio uso de antibióticos que destruyen la flora normal que al parecer mantiene bajo control a los hongos. Las mujeres jóvenes suelen tener candidiasis vaginales, que sirven como reservorio. El lactante puede contaminarse durante el parto, ser colonizado en su boca con los hongos e inocularles en el pecho al mamar. Como la leche es un excelente medio de cultivo para los hongos que se alimentan de carbohidratos, no es infrecuente la aparición de mastitis a Cándida albicans después de un tratamiento antibiótico, o sin mediar éste, cuando el bebé tiene muguet y lo transmite a los pezones y conductores de la leche de su mamá. Esta mástitis suele presentarse sin fíebre, ni rubor, ni hinchazón local, pero sí con un prurito inicial que se sigue de un dolor que se presenta cuándo el niño mama y después de mamar. Este dolor, es descripto por las mamás como si les clavasen en el pezón alfileres ardiendo, extendiéndose la sensación quemante adentro del pecho. El médico puede tratar esta mástitis con crema de ketoconazol local en pezón y aréola y con topicaciones de Nistátina en la boca del bebé. la Administración de Drogas y Alímentos de USA ha autorizádo el uso de fluconazol por vía oral en lactantes, por lo que hoy puede tratarse la mastitis intramamaria a Cándida con ese medicamento, durante por lo menos 14 días.


Mastitis superficial
Es muy poco frecuente. Tiene su origen en una pioder- mitis a partir de una glándula de Montgomery o una raíz de pelo infectados a causa de una defectuosa higiene de la piel. Cura habitualmente sin cirugía, mediante tratamiento local y general con antibióticos adecuados indicados por el médico.

Tomado de
mujer.notiemail.com

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