1. Infusión de Menta. Relaja los músculos del esófago, y actúa como una ligera anestesia. Sólo tienes que añadir unas hojas de menta al agua hirviendo y dejar reposar durante unos minutos antes de retirar.
2. Leche. Un vaso grande de leche fría alivia las molestias estomacales y los síntomas de los ardores.
3. Piña. Sus componentes reducen el ácido gástrico, responsable de la sensación de ardor. Tómala como postre o acompaña tus platos con ella.