Así se alimenta “Descubre el Menú Prenatal”

  • 1/9/2016 2:38:54 PM
  • Mamá

Cuando está dentro de ti, tu hijo recibe la alimentación por dos vías. La principal está formada por el tándem placenta-cordón umbilical, y la secundaria, pero no menos importante, por el líquido amniótico.

Ya en estos nueve meses, el feto va a mostrar sus preferencias por determinados sabores. No en vano, las papilas gustativas se desarrollan a partir de la novena semana de gestación para alcanzar su madurez hacia el final del tercer mes. Si tú te nutres correctamente, tu peque recibirá todo lo que necesita, y si no es así, tu organismo activará todos los recursos necesarios para elaborar el menú más adecuado para él en cada momento.

Con la ayuda de un experto, vamos a descubrirte todos los secretos culinarios del pequeño gourmet que llevas dentro.

El líquido amniótico lo hago yo, mami. Aunque su función nutritiva es más reducida que la de la placenta y el cordón umbilical, a través del líquido amniótico al niño le llegan iones y proteínas que absorbe, asegura el experto. De hecho, hasta el 10 por ciento de las necesidades proteicas del feto se cubren con el líquido amniótico. Lo que seguro que no habías imaginado es que tu hijo tiene una participación directísima en la producción y renovación de la sustancia sobre la que está flotando durante nueve meses. Tal como explica el experto, hacia la semana 18a-20ª de gestación, el líquido amniótico está producido en un 90 por ciento por el riñón fetal. El bebé llena su vejiga de orina cada 30 o 45 minutos y la vacía posteriormente, y es así como se renueva el líquido amniótico varias veces al día, y según lo que degluta y orine habrá más o menos.

La placenta es la despensa... Además de proporcionar las defensas y el oxígeno al feto, la placenta le suministra los nutrientes que necesita y, hasta que sus pequeños riñones comiencen a funcionar, actúa como filtro eliminando desechos. Además, es la barrera que protege al bebé de sustancias nocivas, aunque hay otras como el alcohol que logran atravesarla y llegan a él. Por ello, es muy importante que se mantenga en buen estado poco alimento, ésta preserva su energía para órganos principales del niño, como el cerebro y el corazón, y deja en reposo otros como el sistema digestivo y el riñón, ya que la madre puede suplirlos con su propio organismo.

...Y el cordón es la cuchara. Si a través de la placenta el niño recibe los nutrientes, es el cordón umbilical el que hace de vehículo, de cuchara, para que pueda aprovecharse de ellos. El mecanismo es el siguiente: El cordón tiene una vena y dos arterias; por la vena pasan de la placenta al bebé los nutrientes y el oxígeno, mientras que las dos arterias son utilizadas para enviar hacia la madre las sustancias de desecho, aclara el Experto. Curiosamente, la circulación sanguínea del cordón funciona a la inversa que la del organismo tras nacer, que utiliza las arterias para transportar materia limpia y las venas para lo contrario. A diferencia de la placenta, que sí puede deteriorarse en el transcurso de la gestación, el cordón no se estropea.

¿Gordito o delgado? ¿Cuánto pesa ya? Seguro que durante el embarazo le has hecho esa pregunta a tu ginecólogo. La evolución del peso de tu hijo durante la gestación es realmente espectacular, y de unos 13 gramos con ocho semanas, las cifras acaban multiplicándose notablemente cuando abandona su vida intrauterina. El peso del niño está determinado por el potencial genético de sus padres; por ejemplo, si ambos son delgados, el bebé tenderá a serlo, comenta el experto. Además de éste, hay otros factores que influyen, corno el peso de la madre antes del embarazo, su edad, la alimentación que siga durante la gestación, el tabaco y la presencia de algún trastorno como la hipertensión y la diabetes gestacional.

No llevo pañales. Durante los meses de gestación, primero la placenta y luego el riñón (a partir de la semana 12a) se encargan de excretar las sustancias de desecho. Si en el útero materno el bebé orina frecuentemente, no pasa igual con sus primeras caquitas, el meconio, que retiene para eliminar después de abandonar el vientre materno; el meconio se va almacenando en la parte inferior del intestino, pero en condiciones normales no hará su aparición hasta que nazca el niño.

Un estómago en miniatura. El sistema digestivo del niño funciona muy pronto absorbiendo agua y nutrientes. A partir de la semana 10a-12a de embarazo —cuenta el ginecólogo— empieza la deglución de líquido amniótico, lo que es muy importante para el desarrollo pulmonar y del aparato digestivo.

El líquido amniótico llena los pulmones y es expulsado a lo largo del día y, gracias a ello, el sistema digestivo se va ensanchando y desarrollando. En esa fase tan temprana ya hay incluso secreciones acidas, pero puede decirse que el estómago funciona a medio gas y se vacía lentamente.

Al final de la gestación, el niño puede tomar hasta un litro de líquido amniótico cada día. El paso a la vida extrauterina es menos traumático para este órgano que para otros, como el respiratorio.

Marchando una de nutrientes. En sus nueve meses de gestación el niño necesita de todos los tipos de nutrientes. Sin embargo, el alimento fundamental es la glucosa, que influye sobre el crecimiento, principalmente, y sobre el movimiento y la energía. Por ello, cada vez que te aumentas, tu hijo aumenta su actividad uterina porque ha recibido una dosis de glucosa. Los hidratos de carbono en la dieta de la madre son la principal fuente de glucosa, y para garantizar que el bebé recibe justo lo que necesita, el metabolismo materno facilita el paso de la glucosa al bebé, absorbiendo menos para que le llegue más al niño. Si el aporte de glucosa fuera insuficiente, el organismo de la madre actuaría a favor de su peque, generando más azúcar y poniendo a su disposición las reservas acumuladas.

  • 1/
Si te gusto este Artículo presiona el Botón Compartir
Articulos Relacionados de Maquillaje

Te Puede Interesar Leer

loading...