Dolor de Espalda

  • 1/9/2016 2:25:25 PM
  • Mamá

La ciática se caracteriza por un dolor agudo, constante o intermitente en la zona lumbar o las nalgas que en ocasiones se extiende por la parte trasera de una o ambas piernas. El nervio ciático es el nervio más grande del cuerpo, que se extiende a lo largo de la médula espinal, las nalgas y la parte trasera de la pierna. Cuando se ve presionado o comprimido por la cabeza del bebé en cualquier punto de su recorrido, el dolor agudo que produce puede ir acompañado de adormecimiento, hormigueo, debilidad y a veces una sensación de ardor. Si el dolor o la debilidad se vuelve muy fuerte, deberás consultar a tu médico para descartar la posibilidad de que tengas una hernia de disco.

Realizar movimientos suaves para lograr que la cabeza del bebé cambie de postura y se alivie la presión ejercida sobre el nervio ciático puede ayudar. Mejorar la postura general y realizar ejercicios pélvicos regularmente puede aliviarte, así como ejercicios de yoga o estiramientos como acostarse en una colchoneta e intentar estirar la espina dorsal elevando la cabeza sobre almohadas o libros.

El dolor coccígeo es un dolor que se produce en la parte inferior de espina dorsal, cuando presionas la hendidura que hay entre tus nalgas. Unos músculos de sujeción laxos pueden hacer que al final del embarazo y durante el parto el cóccix se desplace desde el hueso sacro.

Además, una lesión anterior por impacto como una caída suele agravar el problema. El dolor puede ser insoportable, especialmente al estar sentada, así que en este caso prueba a aplicar calor local con compresas o bolsas de agua caliente, o toma un baño caliente. También puedes tomar paracetamol, pero intenta limitarlo a los momentos en que ninguna otra cosa alivia el dolor.

El dolor sacroilíaco suele experimentarse como un dolor continuo en el medio de la zona lumbar. En el extremo inferior de la espina dorsal, el hueso sacro se conecta con los huesos ilíacos izquierdo y derecho de las articulaciones sacroilíacas para ayudar a proporcionarte un cinturón pélvico estable con el que caminar y mantener una postura erguida.

Hacia el final del embarazo, las hormonas relajan los ligamentos para prepararlos para el paso del bebé por el canal pélvico y esto, junto con el peso cada vez mayor de tu útero, puede hacer que las articulaciones sacroilíacas se desestabilicen. El resultado puede ser un dolor fuerte, especialmente al caminar, estar de píe o inclinarse, y quizá debas visitar al médico, el fisioterapeuta o el osteópata. Mientras tanto, utiliza unos zapatos cómodos con poco tacón y procura mantener una buena postura.

La disfunción de la sínfisis púbica es un dolor que afecta la sínfisis del pubis, el punto más estrecho de tu cinturón pélvico óseo situado justo enfrente de tu vejiga. Al igual que los ligamentos que rodean la articulación debilitada, los dos huesos púbicos pueden rozar entre sí de una forma molesta cuando caminas y en especial cuando tus piernas giran hacia el exterior o cuando tus rodillas se separan. Si sufres este tipo de dolor, evita los movimientos que impliquen abrir las piernas manteniendo las rodillas juntas y girando las piernas juntas alrededor de la cadera para salir del automóvil, del baño o al levantarte de la cama. Colocar bolsas de hielo sobre la zona adolorida bajo la ropa interior durante 10 minutos cada tres horas puede reducir la inflamación y el dolor. También te ayudará apretar las rodillas e inclinar la pelvis si lo realizas con regularidad.

Si los dos huesos púbicos se separan entre sí el dolor puede ser muy fuerte, el reposo en la cama y un tratamiento local con calor pueden ayudar.

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