Algunos Problemas Comunes que se Presentan a las Madres a la hora de Amamantar

Si eres o serás madre debes conocer que la amamantar es una de las actividades que más disfrutarás con tu pequeño. A través de esta experiencia no solo nutrirás y alimentarás a tu bebé sino que estarás más conectada con él.

Sin embargo, es bueno que conozcas algunas situaciones comunes que suelen presentarse a la hora de amantar.

Dolor al Amamantar

Toda madre debe saber que el proceso de amamantar no debe producir dolor, por ello es este es el síntoma principal de la mayoría de los problemas del amamantamiento. La causa más frecuente de dolor en los pezones es la mala posición de la boca del niño al mamar. Si el niño introduce en su boca sólo el pezón y no la areola, la presión de las encías sobre el pezón, produce dolor.
Debes saber que el dolor interfiere con el reflejo de eyección de la leche, lo que provoca que el niño no reciba suficiente leche al mamar, ocasionándole inquietud y llanto, mientras que en la madre se produce angustia, inhibiendo más aun la eyección láctea pudiendo conducir al fracaso de la lactancia.

Congestión Mamaria

Se denomina así a la retención de leche producida por el vaciamiento infrecuente o insuficiente de las mamas, y se clasifica en primaria o secundaria.
La primaria se manifiesta por un aumento de tamaño de ambas mamas, que se ponen duras y sensibles, pero se puede extraer leche de ellas. El tratamiento más adecuado es el vaciamiento efectivo realizado idealmente por el niño. Si la areola está congestionada, el niño no será capaz de introducirla en su boca, por lo que debe hacerse extracción manual o con un sacaleche hasta ablandar esta zona, para que el niño pueda mamar efectivamente.

Grietas y Fisuras del Pezón

La mala técnica de amamantamiento es la causa más frecuente. Si la grieta es leve, se corrige sólo con la técnica adecuada, cuidando que la boca del bebé esté de frente al pecho y que el pezón y areola queden dentro de su boca. No recurras al uso de cremas cicatrizantes que sólo mantienen la humedad y retardan la curación. Después de cada mamada, se debe cubrir la areola y el pezón con leche materna y dejarlo secar al aire o exponerlos al sol o al calor seco por algunos minutos.

Se deben probar distintas posiciones del niño al mamar en caso que la grieta es extensa y dolorosa, como por ejemplo, el niño sentado enfrentando a la madre. Las mamadas no deben distanciarse. Si la grieta se abre, aun usando la técnica correcta, se debe extraer manualmente toda la leche y darla al niño con un tetero o biberón por un periodo de uno a dos días.

Cuando hay grietas que no curan, se debe sospechar una sobreinfección micótica o una succión disfuncional, por lo que es importante examinar la boca y succión del niño.

Toda madre con grietas debe ser controlada periódicamente hasta resolver el problema, ya que existe riesgo de que se trate de una mastitis.

Problemas Psicosociales

La falta de apoyo afectivo, económico o social puede generar un trastorno de ansiedad en la madre, por lo que ésta podría enfrentar con temor el embarazo, parto y luego la lactancia. Además, el no tener experiencias familiares favorables provocaría dudas e incertidumbre frente al amamantamiento.

Otros factores que desfavorecen el éxito de la lactancia son la sobrecarga de trabajo en la casa, la reincorporación laboral y problemas conyugales.

La depresión post-parto es otro inconveniente que puede aparecer desde la segunda semana del puerperio hasta cinco meses o más después del parto. El manejo en estos casos comprende apoyo psicológico, intervención sobre el grupo familiar y uso de psicofármacos.

Pezones Planos

A la hora de amamantar, el bebé puede tener dificultades en agarrar y mantener en su boca el pecho de su madre, cuando esta tiene los pezones planos o pequeños. Si este es el problema, debemos intentar apretar la areola mamaria para que salga el pezón o emplear pezoneras de caucho.

No Tener Suficiente Leche

El creer que la madre no tiene suficiente leche es una de las causas que más lleva al abandono prematuro de la lactancia. Debes tener en cuenta que la composición de la leche se mantiene incluso ante una malnutrición de la madre. La leche de la madre siempre es adecuada y satisface nutricionalmente al bebé. Hay que tener en cuenta que el bebé no tiene unos horarios estrictos de alimentación, ni que siempre que llora significa que tiene hambre. En una mujer sana, la producción de leche no siempre es la misma, puede disminuir por el nerviosismo, ansiedad o desconfianza. Si se da en el bebé un crecimiento deficiente, puede establecerse una lactancia mixta que permitirá igualmente que tú sigas amamantando a tu bebé y por tanto podrá seguir beneficiándose de los aportes vitales y saludables de la leche materna.

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