Los padres, desde casa, también pueden seguir una serie de pautas para habituar el paladar de los niños al pescado. Muchas veces es algo psicológico, ya que todos los niños toleran el pescado cuando aún son muy pequeños y lo toman en puré. El problema viene cuando lo ven en el plato tal cual. Aquí es donde la imaginación, junto con la variedad existente de productos (en conserva, congelado, fresco), recetas, formas y colores, juega a nuestro favor permitiendo establecer hábitos de consumo correctos y saludables.
Dale pescado desde que cumpla la edad aconsejada para ello. Es importante que se acostumbre a su sabor desde pequeño.
Escoge trozos sin espinas. Si no tienes tiempo de ir a la pescadería o de limpiarlo tú, compra pescado congelado. Es igual de beneficioso para los niños y de sabroso, y más fácil de cocinar y servir.
Aprovéchate de las ventajas del pescado en conserva: atún, sardinas, caballa, etc.
Mezcla el pescado con los alimentos que más le gusten al niño: macarrones, lasaña, bocadillos, pizzas...
Prepáralo de maneras distintas para que no resulte monótono y aburrido, no lo cocines siempre rebozado. Empanadillas, croquetas, buñuelos, albóndigas, budín, lasaña, canelones, en tortilla, con salsa, al horno, relleno... También lo puedes hacer al horno, en papillote, empanado, etc.
Es posible disimular su sabor. Dos fórmulas sencillas consisten en macerar el pescado con limón, aceite y hierbas o acompañarlo de salsas y guarniciones (bechamel. mayonesa, salsa rosa, salsa verde...)