Logra que tu Hijo Diversifique su Alimentación con estos Consejos

A cierta edad hay niños que se empeñan en comer siempre lo mismo. La negativa del niño a probar nuevos alimentos (“neofobia”) tiene mucho que ver con su carácter. La mayoría de los pequeños entre los 2 y los 3 años son tercos e inflexibles. Por eso, si les gusta una comida prefieren centrarse en ella a probar otras nuevas.

Además, a esta edad los niños son fanáticos del “NO”, porque creen que a base de utilizarlo afianzan su lugar en el mundo y tienen mayor autoridad.

Otro factor que les lleva a no querer probar alimentos nuevos es la hipersensibilidad de sus papilas gustativas. Algunos las tienen tan receptivas que notan incluso si la salsa de tomate es de una marca distinta.

COMER UN POQUITO DE TODO

Los niños tienen suficiente si cada dos o tres días comen algún producto de cada grupo alimenticio. Los grupos son éstos:

• Grupo 1. Leche y derivados lácteos (yogures, natillas, queso...).
• Grupo 2. Verduras y frutas.
• Grupo 3. Cereales (pan, pasta, arroz...), patatas y legumbres.
• Grupo 4. Aceites y grasas.

Los alimentos de un mismo grupo se compensan; o sea, que si tu hijo come poca fruta, pero mucha verdura, se desarrollará sin problemas (no hay alimentos imprescindibles, sólo grupos alimenticios imprescindibles).

PACTAR CON EL NIÑO ES MEJOR QUE OBLIGARLO

Generalmente los niños llegan a un estado de saturación en el que se hartan de comer siempre lo mismo y ellos solos se animan a probar nuevos sabores. Si no ocurre así y tu pequeño continúa comiendo lo mismo durante varios meses seguidos, debes intervenir. Hazlo así:

• Ofrécele un plato distinto y pacta con él que se coma sólo dos pinchadas. Si no le gusta, no insistas y completa su comida con lo de siempre.

• Anímale a probar bocaditos de cosas nuevas, aunque después los escupa. Según los estudios, estos intentos aumentan las probabilidades de que finalmente los acepte.

• Otro truco consiste en añadir a su plato preferido una pizca de algo que no haya probado o que no le guste. Así, camuflado, no lo notará mucho y sin darse cuenta se irá acostumbrando a su sabor y textura.

Ármate de paciencia muchos pequeños pasan por periodos de inapetencia y manías con la comida, pero luego se convierten en buenos comedores.

COMER EN FAMILIA

Comer en familia, sin ver la televisión y charlando de temas agradables, es una costumbre estupenda, pero más todavía cuando los niños no son buenos comedores, porque sentarse a la mesa con todos les anima a probar lo que están tomando los demás. Felicitarles por atreverse a probar alimentos nuevos y darles las gracias por su colaboración, son elogios que despertarán su apetito.

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