Ojo con lo que Comes

Para lograrlo, los alimentos nutritivos son básicos; sin embargo, hay algunos que, por sus características nutricionales o sus condiciones de elaboración y cultivo, afectan el frágil equilibrio del sistema de la madre y el bebé. Por ello, no bajes la guardia a la hora de comer, durante tus nueve meses y en la lactancia. Una especialista en nutricio te llevara de la mano para que conozcas cuáles son los alimentos que es mejor evitar.

Agua. Cuanto más mejor, pero siempre que sea embotellada, ozonizada o filtrada. Si tienes dudas sobre su origen mejor no la pruebes.

Carnes y Pollo. Estos alimentos son indispensables como fuente de proteínas y minerales, pero también requieren un especial cuidado a la hora de consumirlos. Primero, no rompas la cadena de frío, es decir, el ciclo de refrigeración, si no los vas a consumir en el instante. Al dejarlos a temperatura ambiente y luego ponerlos otra vez en el refrigerador, corres el riesgo de que se contaminen con bacterias y microorganismos, los cuales se desarrollan con rapidez en cualquier tipo de carne, especialmente en la de pollo y en la de cerdo. Después de descongelar la carne consúmela en el menor tiempo posible, y ásala o cocínala muy bien, revisa que no esté roja en su interior y que sus jugos sean incoloros. Tampoco la pruebes durante el proceso de cocción y nunca comas carne cruda o semicocida.

Embutidos. Evita las carnes frías que se cortan en el momento. Si este es un antojo que no puedes resistir, siempre opta por las marcas reconocidas que vienen tanto enlatadas como empacadas al vacío. Los embutidos (salchichas, salamis y jamones) que no han sido elaborados con las más estrictas normas de seguridad suelen ser portadores de bacterias.

Crustáceos y Calamares. Forman parte de la lista de los alimentos vetados, porque pueden causarte una alergia o hacer que el bebé, cuando nazca, sea propenso a sufridas, sobre todo si los comes en exceso. Eso sí, nunca los consumas crudos.

Huevos. Importantes para tu dieta, pero cómpralos siempre en lugares de confianza y consúmelos en el menor tiempo posible. No los introduzcas en el refrigerador porque, al parecer, las bajas temperaturas fomentan la aparición de bacterias. No comas huevos crudos o postres elaborados con yema de huevo sin cocer como mousses, helados caseros o flanes.

Leche. Una fuente rica en calcio, tal para ti en estos meses. Pero no consumas sin hervir si es cruda, aunque sería mejor que tomaras sólo leche pasteurizada. Mantenla siempre refrigerada y tapada.

Patés. Evita consumirlos porque son elaborados con carnes crudas, esto incluye también a los preparados con verduras o los de fabricación casera. Pero si no te puedes controlar, cómpralos de buena calidad, enlatados y que tengan el sello UHT (proceso de temperatura ultra alta, por sus siglas en inglés).

Pescado. Muchas mujeres no lo soportan durante el embarazo, pero si formas parte de la excepción eres muy afortunada porque esta es una excelente fuente de proteínas y de nutrientes de gran calidad como las vitaminas A y D, fósforo, magnesio, selenio y yodo, en el caso del pescado de mar. Sus proteínas son de fácil digestión y complementan las aportadas por los cereales y las leguminosas. Sin embargo, debes estar atenta con ciertas clases de pescado, porque algunos tienen elevadas cantidades de mercurio, perjudicial para el desarrollo del cerebro del bebé. Así que evita comer merluza, tiburón o atún, este último no tiene problema si es enlatado. Puedes consumir 340 g semanales de pescado cocinado; por lo general, una porción no supera los 170 g, así que cómelo dos veces a la semana. Abstente del pescado crudo o semicocido, es decir, olvida el sushi durante estos meses; así como el pescado ahumado, a menos que sea el ingrediente de un plato bien cocinado o que sea enlatado.

Quesos. Son esenciales en tu dieta porque son ricos en proteína y calcio, pero evita aquellos suaves y elaborados con leche cruda como el brie, el camembert, el griego y todos los que tienen hongos y bacterias visibles como el gorgonzola o el queso azul. Lee siempre la etiqueta antes de comprarlos para asegurarte de que fueron hechos con leche pasteurizada. Los quesos duros y muy curados son los más seguros, como el holandés y el parmesano.

Verduras y Frutas. Casi todas tienen contacto con la tierra, así que lávalas bien para evitar parásitos y gérmenes. Para estar segura de que recibes un poco de todas las vitaminas que las frutas contienen, consume un color diferente cada vez. En el desayuno una roja, en el refrigerio una verde, al almuerzo una amarilla y para la comida una naranja.

Café y Té. La cafeína es excitante también para el bebé y es mejor no consumir estas bebidas. Si no te puedes resistir, tómalas con mesura; no excedas las dos tazas al día y no las prepares muy concentradas.

Azúcares simples y refinados. Consúmelos con moderación, pues sólo aportan calorías vacías que pueden provocar que subas de peso por encima de lo recomendado, hacerte propensa a una diabetes gestacional o a que presentes problemas en el momento del parto.

Cacahuates y nueces. Son fuentes de proteína vegetal, pero consúmelos de vez en cuando. .

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