Como Acabar con los Miedos a la Paternidad

Hace tres años, cuando mi pareja, me dijo que estaba embarazada, lo primero que me pasó por la cabeza fue ¡Oh no!. No era un ¡Oh no!, voy a ser padre... pero sí que era un ¡Oh no!, se terminó la fiesta.... En aquellos dos segundos sentí que se había terminado mi época de juventud. Debo mencionar que en aquel entonces yo ya tenía 36 años, así que, de todos modos, mi época de juventud ya estaba un poco pasada... Además, ya hacía bastante tiempo que pensábamos en tener un bebé, la cosa ya estaba planeada. Pero aun así, me sorprendió, me di cuenta de que como mucho me quedaba un año para disfrutar de la libertad y convertirme en un adulto, hecho y derecho.

En aquel momento, me pasaron un montón de preocupaciones y miedos por la mente como... no estar preparado para ser padre, pensar en todos los gastos de más que conlleva tener un bebé y me preguntaba si la paternidad iba a ser el final de mí vida social y mis sábados de fútbol con los amigos... sí, ¡era víctima de los miedos de la paternidad!.

NO TENGO DINERO SUFICIENTE. Los bebés no son baratos. El gasto medio del cuidado de un hijo desde que nace hasta los 21 años. Aparte de eso, se tiene que tener en cuenta la súper-esponsabilidad de formar una familia y seguramente pagar los pañales es una de las cosas que menos debería preocuparme, pero, la verdad es que casi todos los padres con los que he hablado opinan lo mismo que yo: sentirse responsable de traer el dinero a casa para que a tu pequeño no le falte de nada es de las cosas que más nos preocupan.

Según un especialista, el tipo de cosas por las que los futuros papas se preocupan suelen ser más de tipo práctico, como la capacidad de mantener la economía familiar. Los hombres suelen ser más prácticos que emocionales. De todos modos, tener un equilibrio entre las dos personalidades en una pareja (la práctica del hombre y la emocional de la mujer) es algo bueno ya que se complementan.

AHORA TENGO QUE SER MADURO. Como hombre, sea cual sea tu edad, nunca te sientes suficientemente mayor como para ser padre. No tenemos ese reloj biológico que tienen las mujeres, y gracias al concepto actual de juventud, podemos llevar deportivas y hacer el tonto hasta los 40 años sin parecer ridículos.

Independientemente de todo esto, la paternidad siempre hace que bajemos de las nubes de golpe y toquemos con los pies en el suelo. Como yo, la mayoría de nuevos padres se han acostumbrado a evitar responsabilidades, vivir la vida con tranquilidad y sin preocupaciones. Así que, ¿la paternidad acaba con nuestra larga y tranquila infancia? La respuesta es: Sí. La buena noticia es que si tomas la decisión de convertirte en padre, seguro que eso ocurre casi sin darte cuenta; si eso no es así, tenemos un problema.

¿Y SI SOY COMO MI PADRE? Los meses anteriores al nacimiento de mi bebé, empecé a hacer cosas que nunca antes pensaba que haría, como escuchar música clásica (se supone que a los bebés les tranquiliza escuchar a Mozart), no preocuparme por mi corte de pelo, plantar verduras en el jardín... hasta vendí mis palos de golf y me compré un coche familiar. No se puede negar, la paternidad hace que cambies tu comportamiento, que dejes de ser un chaval. Y en este proceso de cambio, me atormentaba la idea de no ser un buen padre ya que mi padre era frío y distante. Y aunque estoy seguro que nos quería, nunca lo demostró. No podía evitar pensar... ¿seré como él?, pero la verdad es que es al revés, yo me pasó el día abrazando a mi hijo. Es un comportamiento habitual, los padres que han tenido malas relaciones con sus propios padres, suelen ser después los más cariñosos con sus propios hijos.

¿MIS AMIGOS SEGUIRÁN CONTANDO CONMIGO PARA IR DE COPAS? La primera cosa que mi mejor amigo me dijo fue: bueno, ya le puedes decir adiós a tu vida social. Me dio a entender que ser padre era como hacerse monje.-.. Sin embargo, según mi experiencia, la paternidad no acaba por completo con tu vida social si tú no quieres. Debes saber pasar tiempo con tu bebé y aprovechar las oportunidades que se te presenten para ir a tomar algo con tus amigos.

¿ALGÚN DÍA VOY A VOLVER A TENER SEXO? Poco después de decirte que tu vida social se acaba de ir al traste, tus mejores amigos estarán encantados de decirte que te vayas despidiendo del sexo. La paternidad comporta que la palabra sexo no forme parte de tu vocabulario habitual, durante un tiempo.... Los hombres aprendemos a entenderlo y aceptarlo. En realidad, ni siquiera te darás cuenta de que tu vida sexual disminuye considerablemente. El tiempo pasa muy deprisa los primeros meses y estarán los dos tan cansados y saturados que el sexo será lo último en lo que pensarás cuando te acuestes en la cama.

NO VOY A SABER CONECTAR CON MI BEBÉ. Las ecografías fueron momentos muy importantes. Antes de eso, el hecho de convertirme en padre todavía era un concepto vago y abstracto, pero entonces, de repente, vi a nuestro bebé moverse dentro del vientre de mi pareja y pensé ¡nuestro bebé existe!. A medida que el momento del parto se acercaba, me empecé a preocupar cada vez más y más por el tema. Y cuando mi hija nació me quedé como paralizado... pensé que la situación me sobrepasaría, que no estaba preparado para ser padre y que no se me daría bien. El cambio de mentalidad fue gradual... Un día estaba cambiándole el pañal y ella me regaló una sonrisa, yo, sin poder evitarlo, me puse a llorar. Ahora, mi pequeña ya tiene 2 años y la quiero muchísimo, es lo mejor que me ha pasado en la vida.

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