Que nos Está Pasando?

Discutir para averiguar cuál de los dos hace más cosas. Reprocharse el uno al otro la lista interminable de tareas pendientes. Preguntarse dónde se ha escapado nuestra libido -y cómo lograrás recuperar la energía suficiente para encontrarla-.

Tener un bebé cambia a una pareja profundamente y, sin duda, pone a prueba un matrimonio. A las riñas y enfrentamientos debes añadirle, además, el apabullante agotamiento psicológico que están experimentando los dos, más los esfuerzos por establecer nuestros nuevos papeles. Todavía estás a tiempo de recuperar esa intimidad -incluso de estar más unidos que antes-. Aquí tienes varios ejemplos típicos de los motivos que causan esos roces en una relación, con consejos y trucos para que vuelva el amor a vuestra pareja.

SU VIDA APENAS HA CAMBIADO... mientras que la tuya, francamente, ahora es irreconocible. Cuando mi marido volvió al trabajo después de dos semanas de baja, estaba furiosa y celosa. Qué suerte tenía el con sus pretenciosas comidas (¡una hora entera para entretenerse comiendo un bocadillo!). Yo tenía suerte si lograba tragarme un café frío e hincarle el diente a una galleta.

Es normal sentirse celosa de un marido que se pasa el día con otros adultos en un entorno libre de pañales. Pero también es importante darte cuenta que el pánico y una gran carga de responsabilidad se instala dentro de cada hombre después de ser padre, especialmente sin son primerizos y los únicos que mantienen a la familia.

Afrontar los celos que sientes por tu pareja uniéndote a todos los grupos de madres y bebés (obviamente puedes saltarte los que no te gusten) para inyectar un poco de estructura y vida social en tu nueva vida.

NO HACE NADA BIEN Es fácil caer y estancarse en el modo crítico, merodeando siempre alrededor de tu pareja y dando instrucciones, al estilo de un sargento de brigada. Si le pides a tu marido que te de una lista detallada con todo lo que tu hijo ha comido, bebido y hecho durante el día mientras que se ha estado ocupando de él - como si fuese un canguro en el que no confiases totalmente- puedes llegar a tener un grave problema. Él empezará a perder confianza en sus habilidades como padre y se echará para atrás, dejándote sola para hacerlo todo. En vez de hacerle una crítica o darle una orden, piensa en cómo se te eriza el pelo cuando te bombardean con consejos sobre la maternidad que no has pedido.

¡LLEGA A CASA Y ME BOSTEZA A LA CARA! Es normal que esperes con ansias la llegada de un adulto (tu marido) a casa para contarle cada detalle del día y compartir tus experiencias. Pero puede que le pilles tratando de disimular un bostezo y pienses ¿Esto no te parece interesante a ti? ¿Preferirías estar en el trabajo?.

Naturalmente, tienes que ser capaz de compartir tus preocupaciones y los detalles importantes. Pero, desafortunadamente, demasiadas conversaciones sobre bebés sólo dan ganas a la gente de largarse a otra dimensión libre de pañales (sí, incluso le pasa esto al padre de tu hijo).

Intenta escuchar la radio, leer el diario o mirar las noticias en la tele para poder hablar también de temas de actualidad, o pregúntale sobre su día e intenta no echarle encima todos tus sentimientos de irritación.

Y no te olvides también que probablemente él está tan cansado como tú.

NO ESTOY SEGURA DE QUE ME SIGA GUSTANDO... Comparado con tu querido y pequeño bebé, tu hombre puede parecer enorme, peludo, pesado y torpe.

Existen millones de razones que explican por qué no sientes ningún deseo por él ahora mismo, como los dolores posparto, los pechos llenos de leche o ese cansancio tan grande que podrías quedarte dormida en una esquina. Las hormonas que produce el cuerpo de una madre durante el amamantamiento también pueden ser las culpables de la ausencia de libido.

Sin embargo, incluso si el sexo es difícilmente la mayor prioridad, intenta dejar de mandar señales de rechazo. Y busca la manera de organizar citas y tener tiempo para estar juntos, aunque sea sólo para cocinar una cena especial en casa.

NO MUEVE NI UN DEDO Como madre primeriza, puede que te obsesiones con la división de las tareas. Para evitarlo, pon a prueba la estrategia divide y vencerás. Haz una lista de las cosas que necesitas que se hagan, desde la cocina hasta la compra pasando por la limpieza y el ganar un sueldo. Luego, reparte las tareas y llévalas a cabo. El trabajo es el enemigo, no tu pareja.

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