La mayor parte de las mujeres dan a luz entre la semana 38 y la 42, pero no es posible determinar con exactitud cuándo se desencadenará el proceso del parto porque no se sabe con precisión qué es lo que da inicio a los dolores de parto. Muchas mujeres se dan cuenta de cuándo empieza el proceso, pero es posible que en muchos casos cueste identificar los síntomas.
El proceso se inicia con los movimientos que dan lugar a la dilatación de la cérvix, seguido de la contracción del útero a intervalos regulares. Cuando el útero se contrae, el abdomen se endurece. Habitualmente el inicio del parto se nota por la aparición de las contracciones rítmicas uterinas que se intensifican progresivamente y llegan a ser dolorosas, tanto en la zona del abdomen como en la zona lumbar. Entre contracción y contracción, el útero se relaja.
Cuando se dan dos contracciones dolorosas y progresivas en intervalos de diez minutos, y si éstas se prolongan por espacio de dos horas, se considera que la mujer está de parto. A partir de este momento, el estado de la mujer cambia y debe acudir a un hospital, excepto si se ha producido sangrado, rotura de bolsa, fiebre, o se tiene la sensación de que se nota menos al bebé, en cuyo caso debe acudir inmediatamente a un centro hospitalario, al margen de que tenga o no contracciones.