Este padecimiento es común en el posparto. El estrés, los cambios hormonales y la falta de sueño tienen un gran impacto en la piel.
Lo mejor, por ahora, y más si estás lactando, es extremar los cuidados. Utiliza a diario un producto de limpieza no jabonoso, aplica un tónico y una loción nutritiva libre de fragancia. Si notas que el problema no desaparece en un tiempo prudencial, consulta con el ginecoobstetra o ve a un dermatólogo; no utilices ninguna medicación sin contar con una prescripción médica.