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Qué Hacer si el Parto se Retrasa

Qué Hacer si el Parto se Retrasa.

Ya has superado tu fecha prevista de parto... ¿Y ahora qué? ¿Es peligroso? Lee nuestra guía para saber qué pasará si tu bebé no se anima a nacer

Da igual lo encantada que estés con tu embarazo, llegada la semana 40a estarás deseando conocer a tu bebé y reclamando que tu cuerpo vuelva a ser el de antes. Pero, aproximadamente, sólo un uno por ciento de los bebés nacen en la fecha prevista -la estimación de las fechas no es una ciencia exacta, y un 70 por ciento de los partos están mal fechados desde el principio-. La mayoría de las mujeres se ponen de parto de forma natural entre las semanas 37a y 42a, pero si tu bebé parece reacio a salir pasada la semana 41a, es probable que el ginecólogo o la matrona discutan contigo la posibilidad de inducirte el parto.

Te explicamos qué significa exactamente que el bebé se retrase y qué opciones hay para invitarlo a salir.

¿Cuándo se Considera que se Retrasa? Si tu embarazo ha trascurrido sin ningún problema, y no hay peligro para el bebé, llegar a la semana 42a no suele ser un problema –aproximadamente el 10 por ciento de los embarazos sobrepasan en una semana la fecha prevista- Hay variaciones de un centro a otro, pero, por lo general, se afirma que a partir de la semana 41a es conveniente la inducción. En todo caso, puedes hablar de ello con tu ginecólogo o tu matrona. Quizás prefieran que te pongas de parto de forma natural, aunque probablemente decidan monitorizarte más para asegurarse de que el bebé está bien, ya que la placenta es menos eficiente a partir de la semana 38a. Pero si has roto aguas y no hay síntomas de parto 24 horas después, tu bebé podría correr riesgo de infección, así que la inducción es necesaria. También es probable que te la practiquen si tienes la tensión alta, diabetes o preeclampsia, o si el bebé muestra síntomas de estrés. Llegado el momento, te será de gran ayuda entender exactamente qué te está ocurriendo. Si tienen que inducírtelo, pregunta qué te van a hacer y por qué. De esta forma estarás más relajada y tendrás un parto mejor.

He Salido de, Cuentas, ¿Qué Pasa? Cuando haya pasado la fecha prevista de parto, serás controlada más estrechamente. Por eso, el latido del bebé será monitorizado con frecuencia. Si no has roto aguas, quizás te practiquen un barrido de membranas para iniciarlo. El ginecólogo o la matrona introducirán un dedo y realizará un movimiento de barrido circular para separar la membrana de la cérvix. A algunas mujeres este procedimiento les produce bastante dolor y a veces se sangra, pero no afectará al bebé.

Un barrido de membrana aumenta las probabilidades de que el parto se inicie de forma natural a las 48 horas. Si has roto aguas, es probable que te administren prostaglandinas mediante un gel vaginal. Las prostaglandinas ayudan al útero a flexibilizarse y encogerse, permitiendo que la cérvix se abra y las contracciones se inicien.

No existen pruebas de que el parto así inducido sea más doloroso, pero, en ocasiones, las prostaglandinas pueden hacer que el útero se contraiga demasiado, lo que podría afectar al latido del bebé. Si esto ocurre, te administrarán fármacos para relajar el útero.

También podrían administrarte oxitocina, en vez de prostaglandinas. Se aplica a través de un gotero, por lo que tus movimientos se verán limitados.

¿Me Tiene que Inducir? Cada vez son más el número de partos inducidos, sobre todo cuanto más se aproximan a la semana 42a. Toda futura mamá tiene derecho a decidir; sin embargo, es importante recordar que la razón por la que se induce un parto es porque aumenta el riesgo de que el bebé pueda tener serios problemas al nacer. También se ha demostrado que la inducción reduce las probabilidades de cesárea y de estrés fetal durante el parto.

Inducción: Los Pros y los Contras. El mayor beneficio de la inducción es que reduce el riesgo de que el bebé sufra complicaciones. Además, si sabes la fecha de inducción, te quitarás muchos problemas de la cabeza y podrás planear las cosas por adelantado; por ejemplo, tu pareja puede saber qué días faltará a trabajar.

La inducción también significa que el parto será más manejable, algo reconfortante si ya te genera ansiedad. Monitorizarán continuamente el latido cardiaco del bebé y podrán ponerte la epidural cuando las contracciones sean demasiado fuertes.

Sin embargo, también hay desventajas. Si el bebé no está preparado para nacer, podría no encontrarse en la postura óptima, lo que complicaría el parto, haciéndolo lento y doloroso, o quizás no dilates lo suficiente. La inducción también desencadena una cascada de intervenciones (monitorización, gotero de oxitocina, quizá episiotomía...). Sin embargo, entre el 15-20 por ciento de las mujeres que dan a luz sufren estas intervenciones, con independencia de si su parto fue inducido o no.

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