Que me Pongo? El guardarropa de la Nueva Mamá

Tener un hijo es una experiencia maravillosa. Después de una larga espera por fin puedes ver su carita y tomara en tus brazos. Regresas a casa desembarazada (nunca mejor dicho) de esa barriga enorme que en las últimas semanas apenas te dejaba moverte con libertad.

A partir de ese momento, poco o poco, recuperarás la figura que tenías antes del embarazo, pero para ello debe pasar un tiempo. Tu cuerpo necesita adaptarse a su nuevo estado, el útero debe recuperar el tamaño que tenía antes del embarazo, necesitarás eliminar líquidos y, una vez que el médico te evalúe y dé su visto bueno, podrás efectuar cambios en tu alimentación y empezar a hacer ejercicio para perder esos kilitos ganados durante esos nueve meses. Además, debes considerar que después del parto, el cansancio y a inexperiencia hacen lo suyo y verte con un aspecto físico no tan agraciado puede minar tu autoestima. Sin embargo, volver a sentirse guapísima no es difícil, sobre todo porque la felicidad de tener a tu retoño a tu lado es un gran aliciente.

AL SALIR DEL HOSPITAL. Lo primero que debes pensar es que tu aspecto actual es algo pasajero, fruto de algo mucho más importante y trascendente en tu vida como es el nacimiento de un hijo. El no verte físicamente como te gustaría es algo totalmente secundario, pero que se puede subsanar en la medida que puedas, sin descuidar lo principal que es atender a tu retoño y tu salud.
Lógicamente, al salir de la clínica lo que menos se antoja es volver a vestir la ropa que has usado en las últimas semanas del embarazo: blusas amplísimas y pantalones o faldas que te hacen sentir como globos...
Pero como ya habrás perdido gran parte de volumen, una buena idea es llevar preparado algo especialmente bonito para que luzcas muy guapa a salir. Si es verano, puedes optar por un vestido suelto desde los hombros o de «corte imperio», que no marque las formas y ni dé calor.
En otoño o invierno la solución es más fácil, ya que un abrigo o un suéter amplío esconderá cualquier bultito que haya quedado. Lógicamente, lo que más se pierde después del parto es barriga, pero también es una parte del cuerpo que después queda más abultada y por lo mismo cuesta mucho trabajo recupera.

DISIMULAR LOS KILOS DE MÁS. El útero debe volver a su tamaño normal progresivamente. Aunque desde los primeros días tras el parto ya se puede ejercitar el cuerpo para ir ganando tono muscular dando pequeños paseos o haciendo ejercicios circulatorios de piernas, el abdomen es una de las zonas «intocables» hasta pasada la cuarentena o hasta que lo autorice el especialista.
Pero como tu barriga no va a desaparecer mágicamente luego de dar a luz a tu bebé y, si lo amamantas, probablemente tendrás que lidiar con pechos más grandes de los que tenías.
Trata de usar sacos y chaquetas más largas, con una buena estructura que te ayuden a soportar tus pechos y a crear la ilusión de tener una cinturita de avispa. Las camisas que caen en la parte superior de las caderas son ideales para equilibrar la figura. Los vestidos y las blusas con costuras o cintas colocadas más arriba de la línea de la cintura -justo por debajo del busto- por ejemplo las de talle alto, que ayudan a crear la ilusión de tener una cintura mucho más pequeña. Los cuellos en V hacen que las personas se fijen en la parte superior del cuerpo y crean una apariencia más estilizada.

ESOS ANSIADOS JEANS. Probablemente tengas que esperar unas semanas para volver a «lucir» esos jeans que tanto te gustan. Hasta entonces, los pantalones que usaste durante la gestación pueden ser una ayuda provisional en tu guardarropa. Los de cinturilla ajustable, son ideales, pues en caso de que a ponértelos se forme una bolsa ancha en la zona de a pancita, puedes ajustarlos dándoles unas puntadas por las costuras hasta que alcancen la talla que tengas en ese momento. También puedes usar una; mallas o unos leggins, que son el complemento perfecto para los blusones o vestidos de corte imperio que tanto se llevan esta temporada.
Y si no, siempre están los socorridos bazares y mercaditos, donde puedes conseguir unos pantalones a un buen precio que no afecten demasiado tu economía y que puedas desechar en unos meses sin remordimientos. Sólo procura que los pantalones sean cómodos, que no opriman tu cintura -sobre todo si tuviste una cesárea, para no presionar la cicatriz-, ni que sean muy apretados en la zona del periné para evitar que dañes la episiotomía.

FACILITAR LA LACTANCIA. Las camisetas son una opción poco práctica cuando tienes que dar el pecho al pequeñín, por eso es preferible vestir blusas o blusones que abran por delante, si no completamente, a menos hasta mitad del tórax para descubrir la zona pecho con facilidad. Cuando vayas a salir con el bebé, es mejor evitar prende confeccionadas a base de seda, raso u otras telas delicadas, ya que un vómito o una regurgitación del bebé puede estropearlas irremediablemente. Es mejor que, por un tiempo, uses ropa fabricada con fibras naturales y resistentes, preferiblemente colores neutros para que no se deterioren con los frecuentes lavados y secados.

ROPA INTERIOR. Es fundamental que sea de algodón o tejidos naturales para que transpire. Será necesario tener al menos un par de brasieres de lactancia que soporten bien el pecho (pero sin oprimir) con copas abatibles para facilitar su apertura y discos absorbentes (lavables o desechables) para pérdidas de leche. Las pantaletas deben ser cómodas, con pocas costuras y elásticos suaves. Es importante que se adapten al cuerpo, las recomendadas mientras duren los loquios son las de algodón (nada de fajas de plástico ni celulosa).

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