No te Exceda en la Estimulación Prenatal

Antes de los años 60 se creía que el feto era incapaz de percibir el mundo exterior. Pero investigaciones posteriores demostraron que el bebé, en el vientre materno, experimenta un universo de sensaciones y es capaz de responder a los estímulos externos. Gracias a esta revelación, se inició toda una corriente conocida como Estimulación Prenatal, que si bien al principio pretendía estrechar el vínculo entre madre e hijo, después se convirtió en una manera de entrenar al pequeño para el mundo exterior. Una tendencia que se afianzó en los 90, cuando otro descubrimiento llamó la atención de los futuros padres: si se estimulaba al bebé con música clásica y otros ejercicios, su cerebro maduraría más pronto y se potenciaría el desarrollo de sus sentidos, creando en el futuro niños con superhabilidades.

Por años, los adultos se dejaron seducir con esta idea de formar pequeños genios desde el vientre materno. Pero hace un tiempo, la estimulación prenatal ha estado en el foco de las discusiones, por cuanto se ha abusado de los ejercicios que propone, dando como resultado niños hiperactivos, agresivos e incontrolables. Para corregir estos inconvenientes, una nueva escuela comenzó a surgir y con gran aceptación. Lo que propone es bastante sencillo: la mejor forma de estimular al bebé es el amor. Lo más importante es que la madre lleve un embarazo tranquilo, sano, feliz y en compañía de un padre activo y amoroso, Está comprobado que el bebé en el vientre sí percibe el ambiente en el que crece, incluso los olores. También es cierto que cuando nace reconoce las melodías que escuchó cuando estaba en gestación, pero es un proceso natural, no resultado de una serie de ejercicios programados. De acuerdo con mi experiencia, los padres no deben preocuparse mucho por este tema. Con tanta estimulación que hay en el medio es más que suficiente. No en vano, la gente dice: Estos niños nacen aprendidos, porque se adaptan muy bien al medio.

Sin abusos. Estimular es importante, pero hay que saberlo hacer. Es verdad que el objetivo de estas actividades prenatales se ha distorsionado, pues lo que debía ser una herramienta para contribuir al desarrollo infantil, se convirtió en una manera de educar a los niños para que sean más inteligente y hábiles. La propuesta actual está orientada a que la estimulación intrauterina le proporcione al niño un ambiente de afecto, tranquilidad y aceptación, pues esto, y así lo comprueban numerosas investigaciones, determina su desarrollo afectivo. El estado de ánimo de la madre y la relación con su hijo en el embarazo contribuyen de manera significativa a una evolución sana. Es por ello que los ejercicios de estimulación, más que una técnica para aumentar su inteligencia, deben ser una manera de favorecer ese vínculo que se va a reflejar no sólo en el nacimiento, sino en la vida futura.

Permitido y prohibido. Como todo en la vida, parece que en el equilibrio está la clave para aprovechar los beneficios de la estimulación prenatal. Como guía ten presente las recomendaciones de los expertos.

La nueva propuesta. Para conectarte con tu hijo debes:

- Brindarle cada día mucho amor. Involúcralo en todas las actividades de la familia. Papá y mamá deben saludarlo en las mañanas, contarle cuentos, cantarle, etcétera.
- Hablarle a diario. Explícale lo que sucede en su entorno y dile lo mucho que lo quieres.
- Dedicarle un momento del día a tu bebé. Ponle música que te agrade y te levante el ánimo. Si te atrae Mozart y Vivaldi, no dudes en escuchar estas melodías. Pero si te gustan los Rolling Stones o el jazz, no hay problema en que tu hijo los escuche.
- Asistir a los controles médicos y en lo posible inscribirte en un curso de preparación para la maternidad.

Ejercicios que no se aconsejan. Las actividades que ya no se recomiendan son las siguientes:

- El uso de audífonos y micrófono para comunicarte con tu hijo. Al feto háblale como si lo tuvieras en tus brazos. El bebé en el vientre es capaz de distinguir la voz de su madre y las de sus parientes. El niño sabe distinguir los tonos de las voces, no en vano ha convivido contigo y toda la familia por horas, días y semanas.
- Ponerle papeles de colores y luz. En tu interior el niño vive en penumbra; y no olvides que los colores resultan de las frecuencias de luz. El naranja que la mamá ve, no es el mismo tono allá adentro, así que no estás dándole la información correcta para que su cerebro la procese.
- Sentirte obligada a escuchar música que te desagrada. Se habla mucho del Efecto Mozart, pero se ha tenido experiencias con mamas que hacen el ejercicio de ponerles a los bebés melodías clásicas, pero ellas en sus audífonos tienen salsa o rock, y lo único que logran es enviarle al bebé un mensaje contradictorio.

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