Adopte ¡Y ahora estoy Embarazada!

La idea que tenías de convertirte en madre nunca desapareció, incluso después de haber probado diversos métodos sin obtener resultados. El agotamiento psicológico tampoco fue un obstáculo para que tú y tú pareja hicieran realidad su más grande sueño: convertirse en papás. Tras llevar a cabo un análisis minucioso sobre la situación, tomaron la decisión de adoptar un bebé y, después de un largo trayecto de trámites, pruebas e investigaciones realizadas por la casa cuna o alguna otra institución, el objetivo se cumplió.

Con ese pequeño en el hogar y un ambiente lleno de tranquilidad y armonía, la ansiedad se esfumó y, sin haberlo imaginado, después de un tiempo ocurrió lo inesperado, están esperando un bebé.

Aunque se trata de una situación que no sucede con tanta frecuencia, cuando se presenta los padres enfrentan temores y sentimientos para los cuales no están preparados, por ejemplo: ¿podrán amar de la misma forma a ambos pequeños?, ¿qué deben hacer para no marcar diferencias entre ellos?, cuando crezcan ¿deben decirles que no son hermanos sanguíneos? No teman, nuestros expertos les dan las herramientas que necesitan para proveer a sus pequeños un entorno lleno de seguridad, amor y plenitud.

El amor todo lo puede. Para sentir y expresar amor, no es necesario que exista un lazo sanguíneo y, en este tenor, es vital es vital que tú y tu pareja tengan plena confianza en que podrán dotar una vida afectiva a sus hijos. Lo más importante es tener presente que la paternidad biológica no da la capacidad de amar de manera automática; ello depende del desarrollo psicológico de cada persona y de su capacidad de brindarse a otro, dar afecto, los cuidados necesarios, las muestras de amor, la protección y los elementos para cimentar un crecimiento adecuado.

Deben estar tranquilos, pues desde el momento en que optaron por la adopción, han demostrado que lo importante no es compartir los mismos genes, sino la posibilidad de encontrarse con un pequeño con tantos requerimientos de afecto y de una familia, iguales a los que ustedes tuvieron.

Un viaje al interior. Educar a dos niños de un momento a otro, no es una tarea fácil, pero tampoco imposible, por fortuna tendrán algunos meses para prepararse. Para tal fin es necesario que realicen en primera instancia un ejercicio de introspección. De acuerdo con un experto, los niños nos someten a regresiones intensas, ya que descubrimos qué tan capaces somos de tolerar las enfermedades o el llanto del bebé, así como los patrones afectivos que desarrollamos, de acuerdo con la manera en que vivimos nuestra infancia. Hacer este análisis nos contribuye a detectar los puntos débiles y encontrar los mecanismos que nos llevarán a ejercer un control adecuado de ellos, de esta manera es posible iniciar bien la tarea de ser padres.

Resulta fundamental que desde ahora dialoguen y lleguen a acuerdos acerca de la forma como desean educar a sus hijos; definir los valores que desean inculcarles, las reglas que deberán respetar, así como todos los aspectos que rodean la formación de un pequeño. Al hacerlo de esta manera, será más sencillo criarlos y evitar tener malos entendidos o diferencias.

Integrantes de un mismo clan. La principal fuente de aprendizaje y amor que tendrán sus hijos, se encontrará en la familia nuclear, es decir, la que ustedes conforman; no obstante, deben convivir con otros grupos; entre ellos la familia extensa, por ello es recomendable explicarles lo antes posible que su apoyo será básico para evitar que el hijo mayor se sienta fuera de lugar, por lo que el trato hacia ambos niños deberá ser igual.

Existen familias en las que es imprescindible trabajar para corregir complejos asociados al parentesco consanguíneo, por ejemplo, cuando hay resistencia a la adopción, pues se piensa que una relación de afecto sólo surge a partir del nexo biológico, lo que puede originar rechazo hacia el hijo adoptado con la llegada del nuevo hermanito. Cada miembro de la pareja conoce su historia de vida y sabe si en su núcleo hay vulnerabilidad a que sucedan este tipo circunstancias, y ante tal panorama lo mejor es sensibilizarlos para evitar cualquier tipo de discriminación.

Un maestro de la vida. Los meses de gestación presentan un periodo óptimo para estrechar lazos de unión sólidos con su hijo mayor, debido a que él se convertirá en un maestro de vida para ustedes, pues aprenderá sus primeros pasos como padre. En este lapso se conocerán en más profundo y marcará el inicio del acercamiento que su primer bebé tendrá con su hermano menor.

En este sentido se afirma que deben de cultivar una relación de hermandad: A pesar de que no exista el lazo sanguíneo, serán hermanos; convivirán, tendrán recuerdos mutuos y se apreciarán como tales; si los padres los procuran en su formación, no tendrán el prejuicio de condicionar su afecto al aspecto de la relación consanguínea, entre ellos no habrá esta limitación y serán capaces de verse y asumirse como lo que son: fruto del profundo amor de sus padres.

Sin duda, experimentarán temores, pero lo principal es tener claro que de ustedes depende que en ningún momento se presenten fracturas en la relación familiar.

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