De consentido a tirano

“Son niños acostumbrados a hacer lo que les place, sin que nada se interponga. Resulta mimado, caprichosos, egoísta y con pocas capacidad para calibrar el valor de los objetos y de las personas.”

El problema es que si le acostumbras a recibir siempre lo que pide, por desmesurado e inapropiado que sea, le estarás abriendo las puertas a que las exigencias cada vez sean mayores. Y pese a ello, las conseguirá porque previamente ha ido tomando nota de nuestras debilidades, y decide actuar sobre ellas. Sabe que uno claudicara antes una rabieta o un llanto inconsolable, y otro, lo hará frente a un “repentino” dolor o a una representación victimita. “Y con el tiempo, puede convertirse en un tirano, o sea, en un déspota que no duda en mostrarse agresivo y desafiante con sus padres para conseguir cuanto quiere”.

La solución esta en tus manos

Ponle frenos cuanto antes. Complacer todos los deseos y peticiones de tu hijo no le hará mas feliz. Tu pequeño necesita encontrarse con negativas razonables, cuando la situación lo requiera. Establecer normas y límites claros desde la infancia resulta fundamental. “lo ideal es que los dos progenitores tengan un estilo educativo democrático, que respete los derechos de los hijos e impulse el cumplimiento de deberes. En suma, se basa en el ejemplo, en el establecimiento de normas razonables y razonadas, es decir, en la autoridad, y no el autoritarismo, al igual que en el dialogo y, por supuesto, en el amor”.

Futuro incierto

En casa, son los que “mandan” pero, generalmente, al cruzar la puerta, se les acaba ese poder de manipulación. Son niños que están acostumbrados a pedir, no a dar y con esa actitud, por ejemplo, es muy complicado establecer amistades. Así en ocasiones, en el colegio, suelen mostrarse “frustrados, inadaptados y con problemas en su rendimiento escolar”, es decir, intenta dominar a los niños, como lo hacen con sus padres y la diferencia es que estos, lejos de permitírselos, lo que hacen es rechazarles.

Y el problema es que, de no corregir este problema a tiempo, las consecuencias para su futuro pueden ser muy negativas. “Se trata de adolecentes problemáticos, con escasa tolerancia a la frustración, lo cual puede conducirles hacia situaciones graves, por ejemplo, consumo de drogas, violencia escolar…”

Situaciones peligrosas

Unas porque hacen bajar la guardia de la educación, y otras porque conducen a la sobreprotección. Hay situaciones que, de alguna manera, pueden llegar a favorecer un patrón educativo particularmente permisivo. Así, ante un divorcio, es posible que uno o ambos progenitores tiendan a rebajar su nivel de exigencia educativa. Algo que también ocurrir cuando el niño sufre una enfermedad larga o crónica. Por otra parte, tener hermanos puede actuar de vacuna frente a estos comportamientos caprichosos y, por el contrario, los padres suelen estar muy pendientes del hijo único, lo que puede traducirse en sobreprotección. Y como ultimo apunte, el hecho de que los abuelos estén al cuidado del niño también puede favorecer esta situación. “Suelen mostrarse mas complacientes con los nietos y eso, pese a su buena voluntad, puede tener un impacto negativo en la personalidad de las menores”.

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