El tétanos, una vacuna combinada

Estas esporas son muy resistentes a la destrucción y germinan y crecen cuando encuentran tejidos pobres en oxígeno. Su proliferación se ve favorecida en presencia de sangre, cuerpos extraños y sustancias químicas del tipo de sales de calcio y ácido láctico. Son, por tanto, heridas potencialmente tetanígenas aquellas que tienen mucho tejido desvitalizado, las punzantes en contacto con el suelo o estiércol, las muy contaminadas con cuerpos extraños, las quemaduras, las fracturas con herida, las mordeduras y las congelaciones.

Proteger el sistema nervioso
La toxina del tétanos es una de las más potentes conocidas. Afecta al sistema nervioso central donde ejerce su acción tóxica, causando los síntomas típicos de la enfermedad. Tras un periodo de incubación comprendido entre dos y tres días comienzan las manifestaciones clínicas que se caracterizan por dolorosos espasmos musculares y rigidez muscular generalizada, aunque es muy típica la de los músculos de la cara.

Una vacuna muy eficaz
La prevención del tétanos se consigue mediante la administración de vacunas específicas que contienen una toxina tetánica modificada, que no provoca la enfermedad y que, por el contrario, estimula al sistema inmunitario para que desarrolle una respuesta productora de antitoxinas. No existe una vacuna aislada frente al tétanos, por lo que, en la infancia, ésta se administra conjuntamente con las de la difteria, tos ferina, hepatitis B, Haemophilus influenzae tipo b y poliomielitis, en lo que se llaman vacunas combinadas, con las que se reducen el número de pinchazos al niño. En España se administran en el primer año de vida, a los dos, cuatro y seis meses; y posteriormente como recuerdos durante el segundo año. Con el fin de mantener una protección duradera, se administran otros recuerdos llamados boosfers, al inicio y a la finalización del periodo escolar. Estos recuerdos ya sólo van conjuntamente con difteria o con difteria y tos ferina.
La protección frente al tétanos que se obtiene tras haber recibido más de tres dosis de vacuna es muy alta. Así, son inexistentes los casos de tétanos en personas que hayan recibido cinco dosis a lo largo de su vida.
En España, las últimas recomendaciones del Sistema Nacional de Salud son que si durante la infancia se recibieron cinco o seis dosis de vacuna, sólo haya una de recuerdo, sobre los 60 a 65 años, para garantizar una óptima protección.
Conviene tener en cuenta, por otra parte, que no es necesario administrar mas dosis de vacuna que las precisa, ya que aumentarían los efectos adversos postvacunales en la zona de la inyección. En este sentido, es muy importante tener presente que cada dosis recibida contabiliza. Es decir, aunque se haya demorado una dosis de vacuna no hay que reiniciar nuevamente la pauta de vacunación.

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