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Que Reacciones Adversas pueden Producir Las Vacunas

Que Reacciones Adversas pueden Producir Las Vacunas.

Muchas de las preocupaciones de los padres, en referencia a las vacunaciones, son las reacciones adversas que estas pueden producir en sus hijos. Para solucionar estas dudas contestamos a todas esas dudas

¿Qué es una reacción adversa? Una reacción adversa es aquel efecto no deseado que sucede tras la administración de una vacuna a dosis habitual.

¿Cuáles son las causas de las reacciones adversas en las vacunas? Pueden ser varias. Entre ellas encontramos:

• Las inducidas o potenciadas por la propia vacuna Por ejemplo, la aparición de una Poliomielitis tras la administración de dicha vacuna.
• Alteraciones relacionadas con la fabricación, conservación y transporte de la vacuna. Ejemplo de ello es mantener a temperaturas elevadas una vacuna que debe conservarse en nevera
• Errores de los profesionales sanitarios por una incorrecta pauta, selección o administración. Por ejemplo, administrar por vía intravenosa una vacuna que se debe administrar por vía oral.
De causa desconocida, cuya síntomatotogía se inicia tras la administración de la vacuna, pero sin haber una relación causal evidente.

Existen numerosos estudios que intentan detallar las causas exactas de las reacciones adversas en las vacunaciones de los niños. Aunque los resultados finales no son exactos en todos ellos, sí podemos afirmar que la mayoría concluyen que la principal causa es de origen desconocido y que la causa menos frecuente se debe a errores de los profesionales sanitarios.

¿Qué reacciones adversas podemos encontrar? El Centro de Control de Enfermedades (CCD) las divide en:

Reacciones locales: dolor, enrojecimiento de la zona, calor local, edema local e induración. Puede durar hasta varias semanas, pero no tiene mucha importancia. Ocasionalmente se pueden producir abscesos dérmicos (cúmulos de pus bajo la piel) y linfadenitis (ganglios linfáticos inflamados).

Reacciones generales: fiebre y erupciones exantemáticas. Estos síntomas suelen aparecen a los 5-7 días de la vacunación, y normalmente desaparecen a los pocos días. Otra de las reacciones generales son la lipotimia e hipotonía -flacidez muscular a las pocas horas de la vacunación-, convulsiones y parálisis (a las pocas horas de la administración de la vacuna).

Reacciones alérgicas que podemos dividir a su vez en:

Leves: picor, calor, hormigueo en la extremidad vacunada, enrojecimiento, estornudos y mareos.
Moderadas: urticaria generalizada, lagrimeo y dificultad respiratoria por broncoespasmo o edema laríngeo.
Graves: el niño puede entrar en shock anafiláctico por hipotensión, que implica tener la tensión arterial baja. O broncoespasmo, que incluye dificultad respiratoria muy acusada, dolor abdominal agudo, alteraciones cardiacas -taquicardia y pulso débil-, etcétera. Si no se actúa rápido en estos casos, el niño puede entrar en parada cardiorrespiratoria.

A pesar de todas estas posibles reacciones adversas, no debemos asustarnos demasiado, ya que la posibilidad de que se produzcan reacciones adversas graves son ínfimas: un caso por cada millón de niños vacunados, según concluyen la mayoría de los estudios.

Nuestra misión como padre, madre o tutor es la de estar pendientes por la posible aparición de alguna de estas reacciones adversas y conocer cuáles son las más frecuentes, leves todas ellas: dolor y enrojecimiento en la zona de la inyección, y fiebres moderadas en algunos casos. En el caso de que aparezcan algunos de estos síntomas, lo importante es no perder la calma y recurrir a los servicios de emergencia.

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